Artículo de Xavi Manresa para el ‘IV Anuario de la Música en Vivo’

¿Qué hace falta en España para montar un concierto? Un recinto, una banda y poner las entradas a la venta Esto puedo hacerlo yo, que llevo veinticinco años en el sector, y puede hacerlo yo, que llevo veinticinco años en el sector, y puede hacerlo cualquier otra persona sin experiencia, aval, ni garantías profesionales. Cualquiera que lo desee en España puede montar un concierto sin que la SGAE, el recinto o las autoridades públicas le pidan credenciales para organizar un evento de las magnitudes y riesgos que conlleva un concierto. Esta situación, lo repetimos desde hace años, no puede seguir así, pero solo se nos escucha cuando hay incidencias, cuando hay problemas, y la gente se pregunta cómo ha ocurrido. Ha ocurrido porque no hay control, porque no hay regulación.

Permitir que cualquiera pueda organizar un evento de este tipo, sin ningún tipo de garantía profesional, provoca que, en cuento se tuerce cualquier cosa, no respondan. En el último año hemos visto más de uno y de dos casos de estos promotores pirata que han cancelado el concierto habiendo vendido parte de las entradas, que no pagan a los proveedores, que no pasan por la taquilla de la SGAE, que no liquidan los impuestos o tasas que adeudan. En otras palabras, que no dan la cara porque nadie, ninguna ley sólida, se lo exige.

Solo cuando ocurren desgracias personales, con heridos en un concierto o desórdenes públicos, aparecen las autoridades competentes para hacer populismo con discursos alarmantes. No estamos todos en el mismo saco. Estamos los que cumplimos con la ley, a un coste económico enorme, y luego una minoría intrusa a la que la regulación de este país permite desvaríos. Que pregunten en Francia si no, donde yo mismo no puedo organizar un concierto porque no estoy colegiado allí.

El principal perjudicado de estas carencias regulatorias es el público, el consumidor de conciertos. Este es un negocio que trabaja con personas y para personas, donde el bienestar y la seguridad deben ser la máxima. Por eso mismo, nosotros trabajamos con profesionales, con empresas de seguridad o auxiliares de montaje de reconocido prestigio y solidez, por eso tenemos unos seguros de responsabilidad civil que cubren las posibles incidencias, por eso tenemos ingenieros que certifican las estructuras temporales que montamos, por eso tenemos planes de seguridad adecuados a las características específicas de los distintos recintos, por eso nunca superamos los aforos legales, por eso respetamos los horarios, por eso trabajamos con los mejores equipos de sonido y luces que garantizan la calidad del espectáculo y, sobre todo, por eso trabajamos arduamente por la seguridad del espectáculo, de los trabajadores, del artista y del espectador como premisa principal.

Nuestro grado de autoexigencia es grande y necesario. Y por eso nos enojamos cuando vemos cómo aficionados, piratas e incluso instituciones públicas no cumplen con estos mínimos de exigencia y normas para el perfecto desarrollo de cualquier concierto que se organiza. Cuando la estafa es fácil de cometer, cuando la profesionalidad exigida es baja, llegan los accidentes. Las desgracias ocurren, pero hay quien minimiza los riesgos y quien no.

Sobre El Autor

Xavi Manresa

Director de Cap-Cap Twitter: @xavicapcap

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.