El año 2016 será recordado sin duda como un año negro para el universo pop. Negro porque, desde los primeros amaneceres hasta sus últimas tardes, los días se vistieron de luto en demasiadas ocasiones, y se lloró muchas veces por la pérdida de grandes iconos de la música del siglo XX, que parece que eligieron ese año para dejarnos para siempre. Hasta hace poco, el fatídico trienio, de 1969 a 1971, marcaba la historia de la música rock como los años malditos, en los que la muerte de Brian Jones, Janis Joplin, Jimmy Hendrix y Jim Morrison, entre otros, llenaban necrológicas entre la fatalidad y el romanticismo.

Desgraciadamente, 2016 lo ha superado. En un solo año nos hemos quedado huérfanos de algunos de los mayores talentos de la música popular de las últimas décadas y, una vez dejado atrás el inocente romanticismo generacional del siglo pasado, solo nos queda la tristeza. La lista es demasiado larga: Keith Emerson, Glenn Frey, Maurice While, e incluso nuestro Manolo Tena. Pero hay cuatro nombres escritos en mayúsculas cuyas muertes sacudieron al mundo: David Bowie, Prince, Leonard Cohen y George Michael.

La noticia del fallecimiento de Bowie nos despertó abruptamente una fría mañana de enero. Parecía que el Duque Blanco volvía, esta vez en serio, con dos álbumes en menos de tres años y muchos rumores sobre su vuelta a los escenarios. Nunca pudo ser, pero parece que el mundo, ahora que ya no está, se ha dado cuenta de lo que hemos perdido con su marcha.

A Prince, la muerte, le llegó por la espalda, más traicionera que nunca. La tristeza y la rabia me invadieron. Fui su promotor en los últimos tres conciertos que ofreció en España a finales de 1998 y estuve a punto de volverle a traer a Barcelona para que ofreciera dos conciertos acústicos en el Gran Teatre del Liceu, poco antes de su fallecimiento.

Su altísimo nivel solo era superado por la imprevisibilidad de todo lo que hacía, pero cuando se subía  al escenario comprendías que un genio de tal calibre -alguien de otra galaxia- no podía tener una mente normal. El talento de Prince rozaba lo infinito, y es difícil asumir todo lo que su muerte nos ha robado. Le quedaba mucho por hacer.

Cohen se fue tranquilo, con calma. Nos deja su importante legado y el recuerdo en vivo de sus últimas giras. El poeta y cantautor canadiense nos visitó varias veces en los últimos años, abarrotando grandes pabellones y cautivando a una audiencia intergeneracional. Quizás por eso su muerte, a pesar de su avanzada edad, nos llenó a todos de tristeza.

2016 en Doctor Music

Pero si 2016 quedará en la memoria de muchos como un año de luto, también se recordará como un momento de luces, sonidos y sobre todo éxitos. Hemos vivido regresos, reencuentros y confirmaciones que afortunadamente han pasado también por nuestro país.

Éxitos y confirmaciones, como fueron los de Adele y Justin Bieber. Sus cifras de ventas, premios y números 1 en todo el mundo nos devuelven al pasado, a la edad de oro de la industria musical. Para mí ha sido un privilegio ser el promotor en nuestro país de las que posiblemente hayan sido las dos giras más mediáticas del pasado año. Los dos días de Adele en el Palau Sant Jordi y los shows de Bieber en Madrid y Barcelona son ya parte de los mejores momentos de la historia de Doctor Music.

Regresos, como el de los cuatro de California, Red Hot Chili Peppers. Nueva gira, nuevo éxito. Doblete en Barcelona y en Madrid. Los Peppers se reinventan pero se reconocen. Un concierto de ellos sigue siendo picante.

Reencuentro con uno de los más grandes, Bruce Springsteen & The E Street Band y con uno de sus trabajos más celebrados, The River. La gira volvió a batir records de asistencia en nuestro país. Un Camp Nou, un Estadio Santiago Bernabéu y un Anoeta fueron testigos de ello.

Poco después, al final de la primavera, decidimos reencontrarnos también con nosotros mismos. Lo tenemos claro: vuelve el Doctor Music Festival. Volverá a casa, en Escalarre, en el corazón de los Pirineos. Nuestro proyecto más ilusionante y nuestro reto más importante: volver con el Festival de la Vaca con el reto, no de recuperar lo que hicimos en la segunda mitad de los años noventa, si no de superarlo. Hasta el verano de 2019 tenemos dos años y medio de mucho trabajo. Durante ese tiempo iremos desvelando la construcción del nuevo Doctor Music Festival, del que esperamos sentirnos tan orgullosos como hace ya veinte años.

Versión ampliada del artículo publicado originalmente en el VIII Anuario de la Música en Vivo

Sobre El Autor

Doctor Music
Neo Sala
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Fundador y alma máter de la promotora barcelonesa Doctor Music, Neo Sala merece la condición de precursor por su pionero Doctor Music Festival y su apuesta por la internacionalización del escenario español.

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