Después de un nuevo libro y un EP, Nacho Vegas retorna al formato largo en un disco que ha titulado Violética. En él reclama más amparo y ternura en un mundo gobernado por el capitalismo, en el que cualquier decisión personal puede convertirse en algo político, incluso un festival, como cuenta en esta charla con Apmusicales.

PREGUNTA: Este ya empieza a ser definido como el disco más folk de Nacho Vegas y tú has defendido el carácter colectivista del género frente al hedonismo e individualismo del rock. ¿Qué fue antes, sentirte antes atraído por la sonoridad de esta música o apostar por su espíritu?
RESPUESTA: Ha sido una cosa paralela. Para mí tienen tanta importancia el rock como el folk, pero decidí asociar mi trabajo con mi compromiso político. Por otro lado, mis discos son discos de rock, porque es la variante de la música popular que ha ido más lejos en la cuestión de reflejar sentimientos más radicales. La música popular, si es honesta, tiene que mirar hacia detrás y hacia delante. Eso es lo que yo intento hacer.

P: Es un disco que reclama el derecho a expresar la infelicidad…
R: La felicidad es ahora algo mensurado por las grandes empresas. Un estudio de la Fundación Botín concluía que la infelicidad de los trabajadores suponía menos productividad. El capitalismo tenía que intentar entonces que la gente tenga una visión diferente de lo que es la felicidad, de forma que si eres infeliz, pienses que puede ser una oportunidad para intentar alcanzar un mundo mejor, no porque sea algo malo, sino porque es un escollo y para volver a ser más productivos.

P: ¿Eso ha hecho que te hayan tachado de músico triste?
R: La infelicidad es una parte de nuestra vida, pero ninguno la queremos. Con las canciones se combate la infelicidad.

P: Es este un disco que respira Asturias, ¿no?
R: Sí, porque es donde vivo, donde quiero vivir y donde creo que se pueden cambiar las cosas.

P: Pero también aparece Madrid en Desborde, en la que una ríada se cuela por el Palacio Real en lo que parece una metáfora de la actualidad. ¿Qué te parecieron las declaraciones de C. Tangana sobre la monarquía en el Primavera Sound?
R: Excepto en el deje machista de que (Letizia Ortiz) nunca dejará de ser una presentadora de informativos, es lo que pensamos todo. La monarquía es una cosa ridícula.

“La música popular, si es honesta, tiene que mirar hacia detrás y hacia delante. Es lo que yo intento”

P: En Ideología, uno de tus nuevos temas, citas a Mad Cool como un ejemplo de que la política está en todo, ¿por qué?
R: Mad Cool es un festival señero. Podría haber sido Primavera Sound, pero cuando escribí la canción el año pasado acababa de morir aquel chico, había un montón de interrogantes entre la gente que me parecieron terribles.

P: Eso me recuerda lo de la reciente sentencia del Tribunal Supremo de EE.UU., que se posicionaba del lado de un pastelero que se negó a cocinar el pastel de bodas de una pareja homosexual alegando motivos religiosos. ¿A ti eso qué te parece?
R: La postura del pastelero es muy reaccionaria, pero es legítima. Yo también tengo que convivir con gente así, que no piensa como yo. Son esa gente también los que hacen los pasteles, las portadas de los discos o los libros en las pastelerías…

P: ¿Y no se puede hacer nada para cambiarlo?
R: Hay que crear un poder popular alejado del poder institucional que barra todas esas mierdas. Por ejemplo, recuerdo un partido en el que se retiró una pancarta en la que se podía leer ‘Oviedo antirracista’ por una norma que dicta que no puede haber manifiestos políticos de ninguna índole. Ser antirracista es una cosa buena, no debería ser cuestionable, pero el racismo, el fascismo y la homofobia están presentes aún en las instituciones. Cuando consigamos dejarlo fuera, habrá sido una victoria.

P: Uno de los aspectos destacados del disco es la nueva colaboración con Christina Ronsenvinge. ¿Qué tal es la relación ahora?
R: Siempre ha sido muy buena. La primera vez que escuché a Violeta Parra con atención fue con ella, así cuando decidí hacer una versión suya, la llamé y estuvo encantada de colaborar.

P: También es muy interesante el dúo con Cristina Martínez, de El Columpio Asesino, muy crudo…
R: Sí, necesitaba una mujer que interpretara su papel, no solo que cantara.

P: Hablando de mujeres, ¿qué te parecen las medidas puntuales emprendidas por algunos festivales para forzar la paridad, por ejemplo, en los carteles? ¿Te parece necesario?
R: Sí, sí me lo parece. Partimos de una mentalidad absolutamente patriarcal. Por defecto pensamos en hombres y ahí se produce un sesgo de género importante. Por eso pienso que hay que obligar a la gente a que haga paritarias las apariciones en festivales, igual que el número de ponentes en mesas…

P: El disco se llegó a concebir como una obra en tres actos, ¿serán así las presentaciones en vivo? ¿Te llevarás al Coro Antifascista contigo?
R: No, no va a ser así. Y sí, voy a llevarme al Coro Antifascista en la gira.

Nacho Vegas tiene previsto actuar hoy en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, el 20 de junio en la sala Razzmatazz de Barcelona y el 22 de junio en La Riviera de Madrid, ambos dentro del Room Festival. Entre medias, recalará en el Palau de la Música de Valencia, en el ciclo Emergents al Palau.

 

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APM

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