Estamos en plena temporada de festivales, eventos musicales y conciertos al aire libre que nos dan la oportunidad de disfrutar de mucha música en vivo. Las mujeres somos la mitad del público, pero prácticamente no tenemos voz en el escenario y casi menos, detrás de él donde la masculinidad impera. La realidad es que existe un problema de género, reflejo de la estructura patriarcal de la sociedad. No sólo es que el número de mujeres en la industria musical sea minoritario, sino también que una mujer no recibe el mismo trato que un hombre. En cambio, la escasa presencia de las mujeres en la industria musical no es un problema de preparación ni profesionalidad.

En las actuales universidades españolas, hay más mujeres matriculadas en los diversos estudios de grado y superan a los hombres entre los titulados. De hecho, en el curso pasado (2016-2017) el 55% eran universitarias frente al 45% de los hombres y 6 de cada 10 nuevos graduados fueron mujeres. Estos datos se unen al hecho de que los resultados académicos de las mujeres suelen ser mejores, con una nota media más alta del expediente académico y terminando la carrera en el tiempo previsto en mucha mayor proporción a la de sus compañeros (la diferencia es de casi 20 puntos porcentuales).

Sin embargo, estos datos no se reflejan en el mercado laboral, ya que las mujeres tituladas padecen más paro, trabajos más precarios y peores sueldos. Asimismo, la realidad evidencia que cuanto mayor es el puesto de responsabilidad, menor es la presencia femenina.

En la industria musical sucede algo parecido, hay mujeres en escuelas de música, conservatorios y universidades, pero en la industria las cifras siguen siendo residuales. De hecho, en un estudio realizado por Ticketea el año pasado, los datos revelaban que de los 250 conciertos más vendidos en 2016 en la plataforma, el 77% no tuvo ninguna mujer como artista principal. En el caso de los festivales, solo 154 de los 1.006 artistas confirmados por los 20 festivales más grandes de España fueron mujeres o bandas que incluyen mujeres entre su formación principal.

La escasa presencia femenina es casi peor detrás de los escenarios donde no hay prácticamente mujeres en puestos de producción, gestión y dirección. De hecho, un estudio reciente realizado en la Universidad de Deusto afirma que sólo el 17% de l@s promotor@s europe@s de festivales son mujeres. Se observa además, que el estilo directivo de las mujeres aporta nuevas fórmulas, estrategias y modelos de gestión más unida a la creatividad, inteligencia emocional y la gestión del cambio, tan necesarias para el futuro del sector.

A pesar de que las cifras están cambiando, todavía son muy residuales y por lo tanto, estamos muy lejos de la equidad. La superación de este desequilibrio será difícil si no hay un cambio profundo de valores y actitudes. Todos tenemos una responsabilidad, políticos, músic@s, director@s, promotor@s, prensa, investigador@s, público etc. en mostrar esta realidad para poder transformarla. Generar políticas públicas que faciliten la igualdad de oportunidades y la eliminación de brechas y obstáculos. Así como dar visibilidad a las mujeres que trabajan en la industria (por ejemplo, a través de MIM) y que son referentes, pueden inspirar y guiar el camino. El sector no puede evolucionar con una visión y modelos exclusivamente masculinos y sólo trabajando junt@s y valorando la aportación y el valor añadido de la mujer en la industria será posible cambiar la realidad.

La música también es cosa de mujeres y tenemos mucho que decir como vocalistas, instrumentistas, técnicas, promotoras, directoras, periodistas, investigadoras…

Porque la música se escribe con M de mujer.

Sobre El Autor

Doctora en Ocio, Cultura y Comunicación para el Desarrollo Humano. Investigadora en Deusto Cities Lab de la Universidad de Deusto y escritora en revistas y libros científicos a nivel internacional. Cantante y compositora.

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