Solo unos días después del arranque de su nueva gira, Joaquín Sabina aterriza en Madrid, siempre una de las paradas trascendentales de su periplo. Junto a él llegará Mara Barros, su voz de apoyo en los últimos años, y lo hace con un disco en solitario bajo el brazo, Por motivos personales, en el que demuestra que es algo más que la mejor réplica femenina del de Úbeda (Jaén).

PREGUNTA: La primera vez que supimos de ti como vocalista fue en la única edición del talent-show Popstars, que emitió Telecinco en 2002. ¿Sirven para algo los concursos de la tele?
RESPUESTA: A mí me sirvió, gracias a eso tuve un primer disco y encontré una gran amiga, pero como ha habido tantos concursos, participantes y tanto talento -y tanta gente sin él también-, creo que llegas a ser un producto; en muy raras ocasiones terminas haciendo una carrera de trayectoria. En mi caso no tuvo una repercusión enorme. La cadena no nos dio mucho espacio al terminar y por eso pudimos retomar cada una nuestras carreras sin la losa de ser mediáticamente conocida.

P: Después te vimos en musicales como Enamorados anónimos, ¿te aportó algo aquella experiencia?
R: Más seguridad. Ves que te puedes manejar en un medio que no conoces, como la interpretación. Yo ya bailaba y cantaba, pero allí descubrí además un trabajo apasionante. Fue muy divertido, como ir a jugar.

P: Desde 2009 trabajas con Sabina, ¿cómo llegaste a ser miembro de su banda?
R: Tengo la virtud de ser oportuna. En 2009 Joaquín buscaba corista para Vinagre y rosas. Probaron con amigas y no terminó contento. Yo conocía a Antonio García de Diego por mi padre y me llamó. Me lo gané más por simpática y por salerosa. Yo le pude conocer y charlar con él. Le admiro y por eso ya tenía mucha conexión.

“A Joaquín Sabina me lo gané más por simpática y por salerosa”

P: ¿Le debes algo?
R: Todo. A ver, le debo más a mis padres, pero a nivel profesional ya lo admiraba muchísimo antes de trabajar con él. Ha marcado mi forma de cantar y contar. Cuanto más mayor es y más rota tiene la voz, a mí más me emociona, porque tira de otros recursos. También me ha aportado mucha seguridad, porque es muy generoso.

P: ¿Y él a ti?
R: Yo creo que él a mí nada, en todo caso las charlas antes de salir al escenario en el camerino, las bromas. Intuyo lo que va a hacer antes de que lo haga y eso que él tiene una forma de cantar muy personal. Hay que estar muy concentrado.

P: En tu disco hay una importante nómina de autores. ¿Cómo reuniste estas canciones?
R: Quería decidirlo yo todo, aunque eso supusiera un estrés terrible. Tengo cosas que decir, pero no sé exponerlo porque no tengo el don de componer. En vez de tirar de autores que escriben para otros artista, quise hacerlo con los cantautores a los que admiro. Les llamé preguntándoles qué material tenían que me pudiera encajar y eso es doblemente hermoso, porque me dieron canciones que crearon para ellos, exceptuando dos que se sí escribieron para mí.

P: Una de esas es Soy músico, una descripción de lo bueno y lo malo de ser músico. ¿En qué aspectos te sientes representada?
R: Ya estaba la letra, pero no la música. Cuando la oyes, es muy fiel a la imagen que tiene la gente de a pie sobre el músico. Pero son realidades, no son tópicos. A veces pasar por rachas complicadas, pero encima del escenario todo se pasa. Todo el que se dedica a esto tiene una lucha enorme entre su ego (porque buscas el aplauso, te expones a él) y el complejo, porque todos somos inseguros y tenemos miedo, vemos al rival como alguien mejor.

“Todo el que se dedica a esto tiene una lucha enorme entre su ego y el complejo”

P: ¿Podrás compaginar tu proyecto con un tour tan colosal como el de Sabina?
R: Creo que voy a morir el año que viene. Porque no son solo mis conciertos. Es también compaginarlo con la promoción, los ensayos de mis conciertos y los suyos… Es una vida complicada, pero bendito caos. Me planteé no sacar disco el mismo año que él, pero creo que su éxito también me beneficia, egoístamente hablando.

P: ¿Y si interfiere?
R: Tenía claro que mi prioridad iba a ser de todos modos trabajar con él. Que nada interfiriese en mi trabajo con él, porque es lo que más me aporta en mi vida.

P: ¿Normalmente es fácil dar el paso al frente que supone pasar de estar tras el micrófono de corista al de solista?
R: No es fácil y da un poco de vértigo. Yo he tardado tantos años por eso. Primero porque descubrí que hacer coros es un trabajo muy bonito, pero minusvalorado. Somos las que menos cobramos y las primeras prescindibles a la hora de reducir costes. Tanto con Joaquín como con Barrull damos un apoyo emocional, artístico y escénico, que debería tener más valor.

P: ¿Es Joaquín Sabina un hombre responsable sobre el escenario?
R: Mucho, aunque parezca una canalla. Le tiene mucho respeto a su trabajo. Se emociona y aún se preocupa después de tantos años. Yo le digo que no se preocupe, que si tose, hasta le compran la tos, que debería estar muy tranquilo, pero la primera noche de todas las giras le impone, igual que la primera en Madrid.

Mara Barros ofrecerá el 29 de junio un concierto en solitario en la sala Vivaldi de Barcelona y otro el 21 de julio en la sala Galileo Galilei (Madrid). Junto a Joaquín Sabina, llega esta semana a Madrid para ofrecer dos noches en el WiZink Center (21 y 22 de junio).

 

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