Cuatro años de edad y miles de kilómetros de distancia separan a la neozelandesa Lorde (Ella Maria Lani Yelich-O’Connor) de la británica Charli XCX (Charlotte Emma Aitchison). Pero mucho más es lo que une a estas dos estrellas del pop, ambas entrevistadas por i-D.

Acogida por la atmósfera etérea de la Galería de Arte de South Wales y envuelta en un aire de sofisticación que parece elevarla varios centímetros del suelo, Lorde se presenta como una chica sencilla y humilde que se preocupa por la opinión de sus fans.

De apariencia honesta, se sincera al asegurar que solo se ve una capa muy superficial de sí misma y que como artista pop no tiene pretensiones de grandeza, aunque sí busca llegar al mayor público posible. Apenas alcanza las 20 primaveras, pero al escucharla da la sensación de haber recorrido un camino mucho más largo. La evolución se percibe en su nuevo álbum, Melodrama, con un carácter mucho más introspectivo que su primer trabajo, Pure Heroin.

“Mucho de lo que cuento en el disco pasó en mi casa”, afirma. Tras el éxito posterior a su primera gira, la cantante experimentó una suerte de catarsis, con mudanza y ruptura incluidas. En su casa, sin más compañía que la suya, se embarcó en un proceso de autoconocimiento personal. Vídeos como su reciente ‘Perfect Places‘, en el que abraza el placer de la soledad en parajes desiertos, confirman la transformación.

Con todo ello, Lorde asegura poner ritmo y letra a la esencia de su país, Nueva Zelanda. También parece hacerlo Charli XCX  al abrir las puertas de su casa en medio de la campiña inglesa. Con la cara lavada y el pelo recogido en un moño descuidado, muestra las distintas y extravagantes estancias de su hogar, en el que no faltan un flamenco, un loro o paredes de una estética psicodélica. La excentricidad del Reino Unido.

El lugar desborda personalidad, como su dueña, que dice rechazar la búsqueda de la perfección en un mundo que cree lleno de falsas apariencias. Fiel a sí misma, sostiene que la música acaba explicando más lo que uno es como persona que como artista.

Identifica a sus amigos y la música que escuchan como sus principales fuentes de inspiración, sin dejar de lado sus inquietudes personales, que comparte con sus seguidores. Entre ellas destaca la reivindicación del feminismo y el rol de las mujeres en el pop, que dieron pie a la idea de crear temas como ‘Body Of My Own’, oda a la masturbación femenina, o su propio vídeo, ‘Boys’, mediante el cual busca subvertir los clásicos patrones de masculinidad y femineidad invirtiendo la mirada y exponiendo a los hombres como objeto de deseo completamente sexualizados.

De cara al futuro y consciente de los cambios que ha sufrido el el universo musical desde que lanzó su primer trabajo, True Romance, admite que publica un nuevo álbum en un panorama totalmente distinto. De vuelta a sus orígenes, confiesa el bochorno que siente al escuchar las primeras canciones que compartió en MySpace. Gracias a la plataforma, Chaz, promotor de raves en la capital británica, contactó con ella.

Una vez más, el poder de la red se hace patente en la promoción de artistas emergentes, pues si en el caso de Charli fue MySpace, Lorde, a pesar de haber firmado su primer contrato con Universal Music Group a la precoz edad de 12 años, alcanzó auténtico renombre y popularidad tras la difusión gratuita de The Love Club en SoundCloud.

Además, ambas comparten 2013 como el año de su explosión musical y las dos son sinestésicas. Así, entienden la música como melodía y palabras, pero también como colores. Para los interesados en disfrutar de este arco-iris musical, no pueden dejar escapar la oportunidad de ver a Charli XCX el próximo 9 de septiembre en el Dcode de Madrid. Un mes más habrá que esperar para disfrutar de Lorde en su único concierto en nuestro país, que tendrá lugar el 9 de octubre en el Sant Jordi Club de Barcelona.

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