Parece ser que hablar de dinero en el mundo de la música siempre es un tema escabroso. Aunque ahora mismo estemos todos gobernados por un mar bravo de streams, likes y views, y que eso cuente mucho para labrar una carrera, los números del dinero son otro cantar. Cuando una toma la decisión de dedicarse a esto ya debe tener asumidas las condiciones de precariedad, la lucha de cachés, el trueque de arte por superpromociones, posicionamiento y todo ese intercambio girando más en torno a las reproducciones que no a la propia calidad de la propuesta. ¿Y por qué no un Estatuto del Artista que defienda el fin de esa precariedad? ¿Que defienda al creador y al intérprete? Sin lugar a dudas, son los eslabones más importantes en esta cadena de valor. Sin compositor no hay partitura y sin intérpretes no hay grabaciones ni conciertos.

Los festivales y macrofestivales han sido la base donde se ha reconstruido la industria musical después de la introducción del paradigma digital, y más ahora con el fenómeno del turismo musical. Los festivales son interesantísimos para el desarrollo de nuevas bandas, siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de factores. El más importante es la valorización del talento propio. Y eso pasa por ofrecer oportunidades a los grupos locales bajo las mismas condiciones con las que se valora a una banda internacional. Cada uno con su caché pertinente. El éxito recae en la capacidad de saber cuidar los proyectos con cariño.

El cariño y el respeto por uno mismo son el I+D necesario para progresar hacia los objetivos que uno se propone. Hay que pensar a largo plazo y agarrarse fuerte cuando vienen curvas. Ya lo decían AC/DC: “It’s a long way to the top, if you wanna rock’n’roll”. Solo llegan aquellos que aprenden a disfrutar del camino y del ahora. Vivir en el futuro puede llevar a la frustración y al desasosiego. El pasado solo es útil si podemos aprender de él. Seguro que ahora mismo Paulo Coelho se está revolviendo en su sillón.

Joana Pol
Donallop

Este texto ha sido originalmente publicado como apertura de sección en el décimo aniversario del Anuario de la música en vivo

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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