Artículo de Arturo J. Paniagua, periodista de RTVE, para el V Anuario de la Música en Vivo

Mirar hacia atrás, los últimos diez años de la música, los medios de comunicación y nuestros hábitos de consumo, es desolador: la evolución ha sido tan acelerada que muchos se han quedado fuera y exclamando aquello de «antes todo esto era campo». Internet llegó y cambió radicalmente el mercado musical, aunque por suerte este sigue guardando su gran tesoro: el secreto para convertir a un chaval de YouTube en un ídolo mundial (¿les suena Juntin Bieber?). No nos engañemos, la industria ha aprendido a recomponerse y a asumir que el panorama es tan distinto que incluso las formas de promocionarse han variado totalmente.

Sí los medios de comunicación sigue teniendo una presencia y una capacidad de convocatoria abrumadoras; pero poca a poco hemos visto que internet aloja medios alternativos que poseen una línea editorial muy marcada y miles de lectores fieles. Blogs, podcast, tumbare y perfiles en redes sociales que han alcanzado un respetable nivel de influencia, que cala mucho más en el usuario que la estructura cuadriculada (y un tanto anticuada) de diarios, radiofórmulas o programas televisivos que utilizan la música como un pasatiempo.

YouTube y plataformas de streaming también se han convertido en grandes aliados en esta lucha por formar parte de este nuevo panorama. En Suecia, hogar de Spotify, el 89% de los beneficios de las ventas digitales en el 2012 provenían de escuchas en este tipo de servicios. Incluso han aprendido que es necesario editorializar sus millones de canciones disponibles para adaptarlas a los infinitos gustos de los internautas. Y es que si hay algo bueno en esta situación es que cualquier estilo, por muy minoritario que sea, encaja y encuentra su audiencia.

2013 fue el año en el que esos término asociados a internet penetraron al cien por cien en la música, sobre todo en el Reino Unido y Estados Unidos. Pero también en nuestro país hemos aprendido de la virilidad de un vídeo (busquen los 35 millones de reproducciones de ‘Señorita’, de Abraham Mateo), de la efectividad de una respuesta en una red social (miren qué bien lo hacen @ivanferreiro, @vegaoficial, @alejandrosanz o @zaharapop), de lo ideal de adelantar tu disco y que la gente decida si lo compra o no (Dani Martín adelantó su disco en iTunes y fue número uno en ventas durante cuatro semanas seguidas).

Ahora esa adaptación que ya cala en la música también tiene que empapar a aquellos medios tradicionales que hasta hace quise años poseían el monopolio absoluto de la promoción. La música es muy agradecida, y el interés y la pasión que despierta puede ayudar a los medios a formar parte de lo que debe ser una tarea constante: la innovación.

A lo largo d emi vida profesional, la mayor locura o la estupidez más evidente supuso una gran experiencia: playlists personalizadas en Spotify, regalar canciones a cambio de tuits, ofrecer programas de radio en formato televisión y, sobre todo, hacer que el oyente se sintiera parte importante de programas, playlists, conciertos y festivales. Es ahí cuando trending topic es algo más que una lista de términos, significa que interesas e involucras. Los dos puntos básicos para ser alguien en internet, seas periodista, artista o trabajador de la industria musical.

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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