Music industry intelligence presented by Wired‘ era el nombre de una de las charlas del primer día del Sónar +D. En la mesa se abordó uno de los temas que preocupan y a la vez despiertan curiosidad dentro de la industria musical: las posibilidades y oportunidades que brinda la tecnología.

No se habló mucho de blockchain, sí de inteligencia artificial y de algoritmos. Y, sobre todo, de cómo se aplica la tecnología al streaming porque los ponentes venían casi todos de mundos parecidos: había dos representantes de Bandcamp (Aly Gillani, que nos hizo ver que también era una red social y nos explicó Bandcamp desde un punto de vista empresarial – se fundó en 2008, pero es rentable desde 2012; por ejemplo -, y Jay Edward Keyes, que contó algunas anécdotas divertidas sobre el blog corporativo de la compañía) y uno de Pandora (Fabien Gouyon). Bandcamp y Pandora apenas tienen que ver pero sí tienen un elemento en común fundamental: ambas reproducen música en streaming.

Fabien Gouyon narró cómo había cambiado la industria discográfica. Antes el público tenía dos maneras de escuchar música: descubriéndola a través de radios y consumiéndola a través de cds / vinilos / descargas / otro tipo de soporte. Ahora para descubrir música se emplean plataformas de streaming y para consumir música también se emplean plataformas de streaming. Igualmente la radio sigue enganchando, así que por eso desde Pandora (que es una plataforma con unas características muy similares a Spotify o Deezer pero que todavía no se ha implementado en España) realizan playlist y radios personalizadas. Aquí se introdujo el concepto más destacado: Los algoritmos están bien y facilitan mucho el trabajo, pero es fundamental que haya personas revisando y aportando continuamente.

Marco Selvi, de la startup Jukedeck, iba por la misma línea. Lo que hace su empresa es aplicar la inteligencia artificial a la música. No para descubrir al usuario música que pueda gustarle, sino para directamente crear nueva música. Por ejemplo, si alguien que está realizando un spot o cualquier otro trabajo audiovisual necesita música de fondo, puede ir a su web, seleccionar el mood y otras características y el programa se encargará de crearle la música adecuada (sobra decir que no tiene derechos de autor). Explicaba que son todos músicos, así que no pretenden sustituir los trabajos de los artistas ni mucho menos. Porque además de esta aplicación para usos comerciales, su inteligencia artificial también se puede utilizar – y se utiliza – para ayudar a músicos a hacer mejor su trabajo.

Sobre otros usos de la tecnología: Se comentó en la mesa redonda moderada por Victoria Turk en representación de Wired que “solo porque puedas no significa que debas” (Selvi) aplicar la tecnología en determinados contextos. Porque la gente no es estúpida y se da cuenta de cuando hay un trabajo auténtico de curación en un festival o cuando, por el contrario, han programado sólo atendiendo a las estadísticas de SoundCloud o Spotify, por ejemplo. Del booking se dijo que “está cambiando mucho” (Gouyon) y que además hay curadores de playlist o radios por un lado y curadores de festivales en otro lado. Pero que ojalá en un futuro no muy lejano se unieran y trabajaran más codo con codo para crear algo nuevo juntos. Defendió el de Pandora que sería una gran innovación y que además tiene mucho sentido porque en realidad hacen el mismo trabajo.

A modo de conclusión: La tecnología es genial, está evolucionando muchísimo y lo que pueden hacer los algoritmos es realmente impresionante. Pero toda esta tecnología no se sostiene sin la creatividad humana. Y, sobre todo, una idea fundamental: la tecnología no podrá reemplazar el talento.

Sobre El Autor

Paula Pérez

Periodista especializada en música. Dirijo el proyecto Qualsevol Nit.

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