Artículo del profesor de Marketing Digital en Esade, Franc Carreras, para el ‘V Anuario de la Música en Vivo’

A finales del siglo pasado los grupos musicales más innovadores en lo que se refiere a su promoción eran los que pedían desde el escenario a sus fans que no se fueran sin antes dejar su e-mail apuntado en una lista en la puerta. Después vino MySpace y lo cambió todo. A partir de ese momento la petición cambió a un simple «hazte amigo en MySpace» y con eso la lista se convirtió en pública, porque todo el mundo podía ver cuántos «amigos» tenía un perfil en la red social. Eso hizo que el número de contactos en la red se convirtiera en una medida de popularidad. Hoy en día, evidentemente, el equivalente lo encontramos en Facebook y Twitter, donde siete de las diez cuentas más populares corresponden a artistas de música pop.

Pero las opciones al alcance de los grupos musicales de hoy son mucho más amplias. Durante años, las plataformas escogidas por la mayoría para compartir y monetizar su música han sido Bandcamp, ReverbNation, PureVolume o SoundCloud. Pero ninguna de ellas se ha convertido en destino masivo de aficionados a escuchar música. La realidad es que la mayor parte del público prefiere quedarse en sus redes sociales habituales.

El ejemplo más claro lo encontramos en Youtube: una red que nación con la visión de convertirse en el destino ideal para compartir y consumir contenido en formato audiovisual. Pero que hoy en día se ha convertido no solo en eso, sino también en el destino escogido por la mayoría para explorar nuevas ofertas musicales. Y no me refiero solo a los grandes éxitos virales por todos conocidos, sino a todo lo contrario. Artistas como Mia Rose en el Reino Unido encontraron su público gracias a la red social de vídeos antes de formar parte del roster de una compañía discográfica dispuesta a desarrollar su carrera artística. La realidad es que hoy en día la mayor plataforma digital de consumo musical en abierto se llama YouTube.

Lo mismo ocurre con el viejo e-mail. A pesar de la popularidad de los principales medios sociales como los blogs, Facebook, Twitter, Instagram, etc., sus publicaciones requieren una voluntad de participación activa por parte del usuario. Sin embargo, el buzón de entrada de correos electrónicos sigue siendo un destino habitual de alta frecuencia para la mayoría. Los fans que dan su permiso para recibir notificaciones por e-mail son los que están mejor informados. La realidad es que hoy en día la mejor manera de llegar directamente a un fan sigue siendo el tradicional e-mail.

Por eso las dos herramientas digitales de mayor valor para creadores de música en los tiempos que corren son Youtube y la lista de personas suficientemente interesadas como para conceder su permiso para recibir notificaciones por e-mail. Una vez diseñada una buena estrategia para esas dos plataformas de comunicación digital, a los verdaderos artistas solo les quedan dos cosas realmente importantes: concentrarse en hacer buena música y rodearse del mejor equipo de colaboradores.

Con eso, medios digitales como las redes sociales resultan mucho más fáciles de gestionar. Eso sí, y volviendo al inicio: a más de uno le haría mucho bien volver a pedir esas direcciones de e-mail a la salida de los conciertos.

Sobre El Autor

Franc Carreras

Profesor de Marketing Digital en @ESADE, fundador de @Somos_Digitales y @TrabajoProximo, ex-directivo de #SonyMusic en NY y coautor de #ElLecheroEnBicicleta

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