Dentro de Fitur Festivales siguen las mesas redondas organizadas por APM. En esta ocasión los promotores de conciertos y festivales conversan sobre la importancia del turismo a la hora de confeccionar un cartel y ofrecer actividades complementarias al público. Luis J. Menéndez de Mondosonoro ha moderado la charla en la que han participado Tito Ramoneda (The Project), Chen Castaño (Planet Events) y Sandra García-Sanjuán (Starlite).

Luis J. Menéndez ha pedido que hicieran una pequeña presentación. Desde Planet Events se dedican mayormente a las producciones del grupo Prisa, el booking de conciertos y las giras de los principales artistas latinos. Chen Castaño comenta que llevan 20 años y “uno de los festivales que más mimamos es Noches del Botánico. Se celebra en Madrid durante el mes de julio como una alternativa de turismo y este año va a cumplir la cuarta edición”.

Tito Ramoneda lleva 31 años en el sector con la promotora The Project. Hacen cerca de 500 conciertos al año y son los responsables de eventos tan representativos como el Festival Internacional de Jazz de Barcelona, el Guitar Fest Barcelona y el Festival de la Porta Ferrada de Sant Feliu de Guíxols. Su objetivo es programar música de calidad con un cartel transversal.

Sandra García-Sanjuán comenta que el Starlite «nace como un punto de encuentro entre grandes artistas. Es uno de los mayores festivales boutique y este año cumplirá ocho años. Se trata de un auditorio pequeño para 3000 personas que premia la cercanía del público con artistas que actúan en grandes recintos”.

Puntos fuertes que van más allá del diseño de cartel y están enfocados hacia el público

Chen Castaño explica que con Noches del Botánico quieren que el público tenga una buena experiencia. Es un festival ecléctico de larga duración para que la gente disfrute de la música y que puedan cenar, tomar una copa y disfrutar de la compañía. Su objetivo es aglutinar esas condiciones de comodidad para que el público disfrute.

Tito Ramoneda apuesta por los festivales que duran meses y la música va por delante. El turismo cultural es un campo importante por desarrollar. Alrededor de un festival tienes a la ciudad y se pregunta cómo conseguir que vengan los amantes del jazz a Barcelona y se queden unos días. Nos pone el ejemplo de cuando se organizó un crucero temático de jazz por el Mediterráneo. Ellos propusieron que cuando terminara en Barcelona, Diana Krall diera un concierto y ofrecieron la actuación junto a un paquete turístico que disfrutaron 400 de las 900 personas que fueron en el viaje. Defiende un modelo de festival donde prima la música y está dirigido a un aficionado que quiere disfrutar de un concierto en un espacio, no varios artistas en un día. Por eso lo dilatan en el tiempo y quiere que la experiencia del público sea agradable buscando generar un interés hacia los enclaves como puede ser la Costa Brava apostando por un turismo musical y que el complemento sea la experiencia ya sea con una visita a la casa de Dalí o al Espai Carmen Thyssen.

Para Sandra García-Sanjuán, el éxito está ligado a la experiencia del público. La gente dice «he ido a Starlite» pero no habla de un concierto en concreto y es lo que pretenden que el público llegue  a las ocho de la tarde y se vaya a las cinco de la mañana. Además, apuestan por captar clientela extranjera, sobre todo de Inglaterra y de Rusia, ofreciéndoles una experiencia completa con hotel y chófer. Han contabilizado público de 69 nacionalidades diferentes.

Menéndez pregunta por el uso de herramientas para conocer al público y que si esto influye a la hora de modificar la programación. En el caso de Starlite sí influye: “programamos más artistas anglosajones en el mes de julio porque hay más turistas ingleses en la Costa del Sol por esas fechas y programamos más artistas nacionales en agosto”. Sandra añade que en noviembre sacan las entradas a la venta para que la gente se planifique y premian la antelación. También les ha ayudado el tener un programa de televisión de 50 minutos que se emite en 30 países. “Esto da mucha visibilidad y construye marca. Más que un festival o un concierto, somos un destino turístico y genera un gran impacto económica en la zona».

Para concluir la mesa redonda, tratan el tema de la masificación en festivales ¿Debería haber algún tipo de control por parte de la administración?

Los tres están de acuerdo en que se deben cumplir unas garantías de seguridad. Tito comenta que la regulación en España a nivel de la organización de eventos “está cogida con hilos”. Hay que pedir permisos, pero cualquiera puede montar un concierto y cuando hay miles de personas hay riesgos. En Europa está más regulado ya que hay un peso suficiente de la industria musical y negocia con la administración.

Para Sandra la administración debe regular únicamente para garantizar la seguridad de los asistentes pero no deben meterse a nivel intervencionista porque la propia industria regulará en función de la oferta y la demanda. “A nosotros nos dicen que si las entradas son caras, pero si no hay apoyo de la administración,  como empresaria os digo que no salen los números.” Chen cree que el intervencionismo debe ser únicamente para protegerlo no para invadirlo.

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