Estos días se celebra la Feria Internacional de Turismo de Madrid, FItur, y la Asociación de Promotores Musicales (APM) ha organizado una serie de mesas redondas vinculadas al turismo musical.

En este contexto, bajo la moderación de Iñaki Gaztelumendi (Spain Live Music), los responsables de turismo de varias ciudades han charlado este miércolees sobre la relación entre festivales y ciudades como destino turístico. Han participado Joan Torrella (Barcelona), Miguel Sanz (Madrid Destino), Mercedes Menor (Turismo Villena) y Juan Manuel Guimerans (Ayuntamiento Valladolid).

Durante el año, millones de personas viajan para disfrutar de la música acudiendo a festivales. Se ha generado una nueva forma de hacer turismo y está vinculado al mundo de la música en vivo.

¿Cómo la música se va a ir incorporando en la estructura de la oferta turística de nuestras ciudades?

Joan Torrella asegura que “el turismo y los festivales tienen un punto de encuentro aunque han seguido caminos paralelos”. En Barcelona se celebran 200 festivales y 80 son de música. Dos nombres icónicos como son el Sónar y el Primavera Sound han nacido y crecido en esa ciudad. Nos pone el ejemplo del Primavera Sound con 220.000 asistentes de los cuales el 60% son internacionales. Afirma que el turismo en Barcelona en los últimos 25 años ha crecido de forma exponencial y el reto es alcanzar un turismo sostenible en el retorno social de los festivales. No se imagina un festival cuyo objetivo sea atraer turistas, pero cree que “los festivales serán un elemento de promoción turística en tanto en cuanto formen parte intrínseca de la ciudad y del destino en sí mismo.”

Miguel Sanz comenta que Madrid ha sido históricamente una ciudad de música en directo y de grandes festivales como Festimad, que fue de los primeros. Pero los madrileños son los mayores consumidores de entradas a festivales de España y sin embargo hasta hace tres años solo había un festival que tuviese un aforo mayor de 8.000 personas. “Al final la evidencia decía que el producto festival de música tenía una demanda suficiente en la ciudad de Madrid como para que los promotores se instalasen en la ciudad”. Tras el acuerdo de las administraciones públicas y los promotores musicales en 2015, han conseguido que en el año 2018 se hayan realizado 11 festivales con un aforo diario de más de 8.000 personas. Resalta que el pasado mes de julio, que no es un mes tradicionalmente de temporada alta en Madrid turísticamente hablando, haya sido el mejor julio de la serie histórica. Y en ello ha influido la celebración del Mad Cool. Concluye que han conseguido que los madrileños tengan más acceso a la música en directo y se logrado alargar la temporada turística de la ciudad.

Villena se ha abierto un hueco en la Comunidad Valenciana donde se celebran importantes festivales. Mercedes Menor dice que adoptaron al festival Aupa Lumbreiras que estaba buscando ubicación. Al principio hubo una campaña de miedo en un municipio de 34.000 habitantes, por tener que acoger a los 30.000 asistentes del festival. En el segundo año, todo el pueblo estaba encantado, la gente alquilaba sus casas, las cooperativas de vinos participaban y se llenaba el pueblo en agosto, tanto de turistas como de locales. Menciona a la promotora Sufriendo y Gozando por lo que ha conseguido celebrando el festival Leyendas del Rock en esta localidad.

Juan Manuel Guimerans comenta que en Valladolid la música en vivo se trata como una cuestión estratégica. En una provincia que sufre cierta despoblación y el envejecimiento de la población, ven en los festivales un reclamo para atraer gente joven porque para ir a estos eventos “eres joven o te sientes joven”. Por eso apuestan por la música en directo a lo largo de todo el año. En diciembre se celebra el Intro Music Festival y en junio Conexión Valladolid. Desde el ayuntamiento ponen a la disposición de los promotores todas las infraestructuras necesarias para llevar a cabo tales eventos y fomentar el componente turístico y la participación del ciudadano.

Iñaki Gaztelumendi pregunta qué aporta la música como herramienta de promoción de destinos urbanos. Joan Torrella lo tiene claro, la música añade diversidad a la oferta que puedes dar a los visitantes, que vengan para hacer una cosa en concreto, que haya una preselección de la actividad y que no vengan porque sea la oferta de la semana. Para Mercedes Menor lo importante es que aporta una experiencia “a lo largo del año. Cuando escuches esa canción te vas a acordar de esa ciudad donde la disfrutaste en directo”. Miguel Sanz dice que “lo que permiten los festivales es ofrecer experiencias para las personas que acuden a ver a esa banda que les define y no hay nada más memorable que escuchar esa canción que te pone los pelos de punta. Los festivales permiten asociar un destino a una experiencia”.  Juan Manuel Guimerans recalca que ir a un concierto es memorable y aporta diversidad.

Por un lado los fans van a los festivales, pero ¿cómo se pueden convertir en turistas? Comentan que en ocasiones los promotores incluyen una gran oferta gastronómica dentro del recinto del festival y eso resiente que los fans vayan a conocer la ciudad, pero que lo ideal es trabajar para que la experiencia del festival tenga que ver con la del destino dentro y fuera del recinto. Por ejemplo, en Villena hay conciertos en lugares privados como en la cooperativa de vino dentro de la programación del festival para que conozcan la localidad. Torrella apuesta por que los gestores culturales y los gestores turísticos piensen juntos para tomar un mismo camino. Guimerans cree que es esencial que el festival se integre en la ciudad, en la medida en que más se integre, más tiempo permanecerá y aportará marca a la ciudad.

Para terminar la mesa redonda, Gaztelumendi pregunta por si les preocupa el crecimiento de los festivales como gestores públicos. Sanz pone el ejemplo del primer día de  Mad Cool 2018 donde los recursos públicos se tensionaron y cree que tiene que haber un equilibrio por parte de los festivales con el uso de los recursos públicos y privados. Torrella piensa que son los ayuntamientos que tienen que decidir sobre la capacidad de los festivales para llevarse a cabo o no. Y cree que deben apuntar para que el festival “deje un legado a la ciudad y sea capaz de crear industria musical” y pone el ejemplo del congreso que se celebra dentro del Sónar con la marca Sónar + D.

Todos están de acuerdo en que tienen que trabajar para que cada vez todos los festivales sean más sostenibles. “Ha habido una explosión de festivales y todos nos son iguales. Los festivales de calidad se irán quedando y la gestión de los residuos nos preocupa mucho” dice Menor.

Apuestan por la creación de “ecosistemas musicales” para afianzar los festivales en las diferentes ciudades creando industria musical, destino turístico y respetando la sostenibilidad.

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.