Artículo del director de The Project, Tito Ramoneda, para el VI Anuario de la Música en Vivo

Glastonbury, sold out en horas sin anunciar nombres… Tomorrowland, es casi un imposible conseguir un ticket… Rock in Rio, Coachella, Sónar, son otros ejemplos de éxito en mayúsculas. Cuando un festival posiciona su marca, el mundo se rinde a sus pies. Trayectoria y tradición, notoriedad y renovación. Estos son algunos de los ingredientes que definen a los festivales “gran reserva”. Como sucede con el vino, existen festivales que marcan el tempo, las tendencias y que mueven cifras millonarias.

Es digno de estudio cómo vivimos el mundo de los festivales. Es increíble que lo que realmente importa para la gran mayoría de espectadores es la experiencia en sí, el “compartir el momento” con miles de almas anónimas que quizás al cabo de unas horas ya no lo serán…

Es también destacable que la propia marca del festival está por encima de los artistas programados, aunque ya se preocupan sus promotores de tener a los grandes nombres. Eso sí, pagándoles en muchos casos cifras que están por encima de su capacidad real de convocatoria, producto de la feroz competencia entre los diferentes festivales que buscan la exclusividad.

Ser promotor de uno de estos festivales te permite trabajar desde una posición privilegiada: las grandes marcas quieren patrocinarlo; los artistas, formar parte del cartel; el fan es el mejor aliado en la promoción y espera con ansiedad el momento de poder comprar el ticket; las ciudades y sus responsables políticos te hacen la ola y aportan recursos. En resumen: un escenario perfecto para proyectar el futuro y crecer.

Pero ¿cuándo empieza este fenómeno? ¿ A quién le debemos el “invento” de los festivales tal y como los entendemos en la actualidad?

Newport Jazz Fest, 1954. George Wein, uno de los personajes más influyentes de la música en vivo, creador además de Newport de otros muchos como el mítico New Orleans Jazz Fest, con más de 600.000 tickets vendidos en 2014 o el Kool Jazz Festival, el primer festival en la historia que incorporó un naming right.

George Wein fue pionero en todos los sentidos, acuñó a mediados de los 50 un concepto de festival que era una experiencia más allá de la música. Él fue el primero que visualizó que había un gran negocio adicional a los tickets como es la hostelería y el patrocinio, además de utilizar un espacio al aire libre y con diferentes escenarios. Hoy en día los grandes festivales viven de su legado, y, todavía a sus 89 años, George Wein continúa al frente de Newport y es miembro del Bureau de New Orleans, propiedad de AEG Live a quien vendió los derechos hace unos años.

A él, que nos enseñó el camino y de cuyo olfato empresarial seguimos aprendiendo, la Academia de los Grammy le reconoce este 2015 su trayectoria profesional.

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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