Artículo de Albert Salmerón, director musical del SOS 4.8 y copromotor del FIZ y el Pròxims, en el Anuario de la Música en Vivo del año 2013

El cartel final de un festival acostumbra a ser el colofón de un largo proceso de trabajo en equipo de muchos meses, de intercambio de correos electrónicos, llamadas telefónicas y dibujos de múltiples programaciones sobre el papel. Al final, en muchos casos, el cartel definitivo se asemeja en poco al ideal proyectado inicialmente. De la misma forma en que muchos de nosotros jugamos a ser entrenadores de fútbol y a hacer alineaciones de nuestros equipos favoritos, también nos gusta -trabajemos en ello o no- hacer programaciones de festivales. Solo hay que ver las redes sociales y comprobar con qué facilidad cualquiera te hace el cartel, en un momento, de algo que tu has sudado tinta, por decirlo suave. Pero, ¿cómo se llega a ese cartel final?

Las dos variables básicas son la disponibilidad de los artistas y el presupuesto. ¡Lo que cuesta a veces que un artista esté disponible para tu evento!: el que no gira en esas fechas por USA, Japón o Australia tiene la boda de un familiar, está en el estudio grabando o ha decidido hacer vacaciones con su pareja. El presupuesto, obviamente, te condiciona para contratar artistas y para competir con las ofertas exclusivas de otros eventos. También es cierto que a veces la disponibilidad se gana también con dinero y algún artista con compromisos ineludibles acaba no asistiendo a la anunciada boda -o a lo que sea- cuando hay unos cuantos ceros en la oferta.

Sin embargo, lo más importante es el criterio artístico para definir el perfil del evento y el público al que se quiere conectar, así como la comunicación que se utiliza para establecer esta relación. Esta es la premisa básica para desarrollar una marca reconocible y coherente, condición indispensable para fidelizar al público año tras año y conseguir no depender de la contratación de unos determinados cabeza de cartel. De ahí, la venta de entradas sin anunciar cartel que cada vez hacen más festivales con gran éxito (SOS4.8 y FIZ, entre ellos). Ojo, a veces la línea para conseguir una marca puede ser la indefinición estilística y de públicos. Hay muchos caminos para llegar al mismo sitio. Pero solo con coherencia y aplicando un criterio claro se consigue mantener un festival con éxito durante muchos años.

 

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APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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