Ver a Sting a menos de diez metros en el marco de un festival mientras se sostiene una copa de vino podría parecer una utopía. Pero no lo es, en 2017 los festivales boutique lo hicieron posible, apostando por la música en vivo y la comodidad. Y, por qué no, a veces incluso por una propuesta gastronómica exquisita, siempre que se esté dispuesto a pagar por la experiencia.

El objetivo de este tipo de festivales es dejar florecer aquello que es difícil de lograr en un evento multitudinario. Un proyecto con menor cantidad de asistentes permite ofrecerles distintas opciones de servicios.

El Starlite, que encabeza el ranking de festivales boutique de 2017 por número de espectadores, apostó por un cartel para todos los gustos y edades. Su sexta edición consiguió posicionarse otra vez gracias a su preocupación por lograr una experiencia global, que incluso abarca el inicio del viaje. En 2018 han armado un acuerdo con Renfe para facilitar el traslado de sus asistentes a Marbella, y continúa alimentando la red de celebrities que ejercen de embajadores de la marca, como Antonio Banderas.

Mar abierto, en Tenerife y Las Palmas, es el primer festival de Canarias que aparece en los rankings y fue pensado expresamente para fomentar el turismo de la región. Así, la cita se ha convertido en un punto de encuentro entre artistas y visitantes. El éxito ha sido tal que la promotora ArteValle ya ha ideado el festival Mar abierto Fuerteventura.

El festival Jardins de Pedralbes, en cambio, dio en 2017 un paso más para acercarse a los locales. Lo hizo retransmitiendo en directo, por iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona, el concierto de los Gipsy Kings en una gran pantalla del barrio de Sant Andreu. Lo popular y lo lujoso conviviendo al mismo tiempo. Algo parecido consiguió el Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona con su Jazz & Food, un acto gratuito de música y gastronomía que juntó a 55.000 personas. Pero para paladar el del festival de Cap Roig, que cuenta con la oferta culinaria del reputado restaurante barcelonés con estrella Michelin Via Veneto.

En 2017, además, nació una nueva cita boutique en Sitges, el festival Jardins de Terramar. Mientras, en otra ciudad de la costa catalana, Sant Feliu de Guíxols, se celebraba la edición número 55 del festival de Porta Ferrada. Pero en el interior también hay vida. En Madrid, Noches del Botánico cerró su exitosa segunda edición sumando 45.000 espectadores. Su principal encanto, el lugar: el Real Jardín Botánico Alfonso XIII. En el Teatro Real, el Universal Music Festival. En definitiva, los festivales no son solo para adolescentes.

A continuación la infografía del top 10 de festivales de ciclo de 2017 por número de asistentes:

Festivales boutique

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