Del 12 al 14 de julio tendrá lugar el Festival Cruïlla. Pero Cruïlla quiere ser más que un festival. Así lo presentaba ayer miércoles Jordi Herreruela en rueda de prensa. Insistió el director del evento que casi todo el público que asiste es local. Para conocer las inquietudes e intereses de ese público han hecho estudios de mercado, encuestas, focus group, análisis de big data… Además de que van conociendo a su público a lo largo de todo el año (por ejemplo en las distintas actividades que organizan, como Cruïlla de Tardor). Ahora los organizadores saben con seguridad que las personas que asisten al Cruïlla tienen “intereses culturales amplios y un lifestyle concreto basado en distintas patas“, ya que la música es importante, pero también lo es el arte, la moda, la gastronomía, el bienestar, la responsabilidad social y medioambiental…

Así, el concepto ‘Cruïlla és més‘ sale del reflejo de estos intereses. Defiende Herreruela que el imaginario del festival va más allá de la música. De ahí que se estén empezando a definir como “gestores de una comunidad de consumidores culturales” y no tanto como promotores musicales.

Partiendo de esta base, ¿qué ofrece el festival además de la programación musical? Una de las principales novedades que implementan en esta edición será la utilización de vasos hechos con maíz, por lo que se convertirán en el primer festival en España (y uno de los pocos en el mundo) en utilizar vasos 100% biodegradables. Dicho biovaso, que a simple vista no parece muy distinto de un vaso de plástico convencional, se ha realizado en colaboración con Estrella Damm (Fede Segarra también estaba presente en la rueda de prensa realizada precisamente en la Antiga Fàbrica) Lo definieron en la presentación como uno de sus “proyectos más ambiciosos” que creen “cambiará la realidad de los festivales en España”. “Nunca nos sentimos cómodos con el vaso duro. Pero de este vaso biodegradable, un reto que afrontamos conjuntamente con Damm, estamos muy orgullosos“, sentencia Herreruela.

Festival Cruilla

Lluís Danés (Artista), Jordi Herreruela (Festival Cruïlla), Fede Segarra (Damm) y Miryam Cuatrecasas (White Summer).

En la mesa también se encontraban dos personas con las que el festival ha colaborado para esta edición: Lluís Danés, el artista que ha realizado la escenografía del escenario principal, y Myriam Cuatrecasas, ya que en esta edición Cruïlla y White Summer unen fuerzas. Sobre la creatividad: Este 2018 el escenario de Damm contará con 18 metros de altura (es decir, más o menos cinco plantas), ya que se amplían 100 metros cuadrados con respecto al año anterior. Explicó Danés que el motivo de este año es el mar y para realizarlo imaginaron una especie de catedral del mar. El resultado es impresionante. Sobre la integración de los dos festivales: White Summer aporta oferta cultural entre concierto y concierto; se definen como “gestores dinamizadores”. Por ejemplo, han creado un espacio kids, una zona de tiendas, también cuentan con una compañía de teatro, otra de baile… “Queremos que la gente se sienta libre y haga cosas espontáneas”, resume Cuatrecasas.

El objetivo de todas estas actividades es crear una experiencia que vaya más allá de la música. Por eso integran otras disciplinas gracias a la colaboración con White Summer, también cuentan con el espectáculo Dreams de la compañía La Fura dels Baus, así como una fiesta popular de fuego con el Aquelarre de Cervera porque quieren ser un festival internacional con sensibilidad por lo local.

Otras iniciativas relevantes que suponen una novedad o una reafirmación de anteriores ediciones son:

  • Tecnología: La creación de una zona gamer o la implementación de zonas con wifi gratuito, por ejemplo. El organizador del festival insistió en que quiere poner la tecnología al servicio de las personas, y que esas personas no sean una masa sino que tengan nombres y apellidos.
  • Moda y bienestar: Por ejemplo, habrá un servicio de envío de la compra a casa para que los asistentes al festival no carguen con las bolsas toda la noche. También están gestando un embrión de lo que será una marca de ropa propia del Cruïlla. Y, además de ofrecer servicios de peluquería y masaje, para “los valientes” que aguanten hasta las tres de la madrugada se ofrecerá un servicio revitalizante gratuito.
  • Responsabilidad social: Este punto es especialmente importante para el festival porque quieren que las 25.000 personas que al día pasan por el Fòrum disfruten los conciertos de manera cómoda. Por ejemplo, se hacen esfuerzos por hacer accesible la entrada al festival. Además de poniendo el foco en evitar las colas, se realizan descuentos (para personas en paro, acompañantes de personas con movilidad reducida, etc). También hay desde el festival una vocación por integrar a la familias (los menores de 15 años no pagan entradas). Y, “por supuesto, estamos involucrados en la campaña #NoCallem. Pondremos todo de nuestra parte para evitar esta lacra”.

 

Sobre El Autor

Paula Pérez

Periodista especializada en música. Dirijo el proyecto Qualsevol Nit.

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