El pasado viernes 13 de abril, dentro de las jornadas profesionales del Festival Granada Experience, tuve el placer de participar en una mesa redonda donde se trataba el tema que titula este artículo, ‘¿cómo afectan los festivales a las giras en salas?’, juntamente con los agentes Rob Challice (CODA Agency, UK), Steven Thomassen (Tourpartour Agency, Belgica) y moderado por Dani Molina (Just Life Music, Madrid).

La respuesta a la pregunta, como coincidimos una media hora antes de empezar los cuatro participantes, tiene una respuesta fácil y sencilla: Sí, afectan. Así que decidimos tratar más temas relacionados con la cuestión, más que nada porque teníamos que llenar una hora y media, incluidas las preguntas del público. La primera consideración sobre el debate es que sería en inglés, dada la condición de los invitados internacionales. Ese hecho no ayudó a que la asistencia fuera masiva… sino todo lo contrario.

Pero vamos a destacar lo que realmente fue relevante dentro de la conversación:

Sí, los festivales afectan a las giras de clubs. Cualquier grupo dobla o triplica sus honorarios en un festival frente a un show propio en un club. Lo que, según comentarios de los agentes de artistas presentes, era obvio. También insistieron en que hay que escoger el festival correcto (por estilo, concepto, etc) para que el artista pueda potenciar su carrera.

Sorprendentemente, Rob confirmó que España está entre los países que más pagan a los artistas internacionales de Europa, juntamente con UK y los países escandinavos. Ni que decir tiene que económicamente estamos a miles de años luz de dichos países, donde los precios de las entradas de los festivales son de un 30 a un 40% más caros que aquí. Países como Francia, Alemania u Holanda pagan muchísimo menos en cachés a los artistas por actuar en sus festivales. Y, de nuevo, hay que destacar que estos países están mucho más fuertes que el nuestro desde un punto de vista económico, así como que los precios de abonos / entradas son superiores a los españoles.

Muchos artistas, empezando por los cabezas de cartel, odian tocar en los festivales. No poder usar producción propia (o limitaciones de producción en general), o los desmanes en los backstage son puntos en contra para los artistas. Pero los cachés que cobran son estratosféricos en comparación con lo que cobrarían en un show propio, así que decir que sí no duele tanto.

Respondiendo una pregunta mía, los agentes reconocieron que ante la disyuntiva de hacer un festival o un show propio pudiendo ingresar la misma cantidad de dinero por la actuación, indudablemente se decantarían por hacer el show propio.

Salió a colación también el sinsentido imperante en España por parte de los festivales, que siempre quieren imponer exclusivas de artistas para ellos. Este hecho encarece aún más el artista, por lo de bloquear períodos de actuaciones en tiempo y distancia en beneficio de una exclusividad para dicho festival. Períodos que son más extensos en el tiempo y el kilometraje que en cualquier otro país de Europa.

Ante mi comentario de que en España había más de 1000 festivales, su reacción fue de absoluta sorpresa. Les sorprendió dicha cifra. Les tuve que explicar que en España se había pasado del concierto gratuito en las fiestas patronales financiado con dinero público al festival barato, financiado también con dinero público, donde prima el nombre del artista por encima de las producciones, así como de la promoción y el marketing (con los peligros que ello comporta para la seguridad y la profesionalidad del evento). También se mencionó que muchos de estos festivales son deficitarios, ya que pierden dinero cada año, además de que la presencia de patrocinios de empresas privadas es prácticamente irrelevante por carecer de una ley de patrocinios en España. Se confirma pues que algunos festivales están en manos del capricho político en cuanto a su financiación se refiere.

Interesante también fue el debate que se abrió sobre las diferentes maneras de concebir la música en directo y el festival entre las nuevas generaciones. Se habló de la nueva manera de consumir música en directo que está en boga entre la juventud, donde prima más la experiencia y el encuentro con los colegas que la música y el show en sí. Pasando así de fans de grupo o estilo musical a fans del encuentro con colegas para pasar unas vacaciones ligadas a un evento. Estamos delante de un nuevo concepto de consumo del directo relacionado más al encuentro social y de fiesta que al mitómano o musical per se. Es lo que tiene haber nacido en la era de las redes sociales…

El moderador se refirió a mi artículo ‘Festivales, la inevitable crisis 3.0‘ durante la conversación en varias ocasiones. Lo expuesto en la mesa redonda de Granada no hace más que reafirmarme en el contenido de dicho artículo.

Sobre El Autor

Xavi Manresa

Director de Cap-Cap Twitter: @xavicapcap

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