El pasado sábado el grupo de metal Rammstein tocó en el RCDE Stadium de Cornellà. Las entradas hacía meses que estaban agotadas. Era su único concierto en todo el Estado. A finales de junio el cantante Manuel Carrasco tocará en el Wanda Metropolitano de Madrid. Es el primer artista español que confirma una fecha en este recinto. Pero no será el único estadio que pise en el marco de su nueva gira, ‘La cruz del mapa’.

Se trata de dos espacios relativamente nuevos. Y es una muestra de como los clubes han ido invirtiendo en modernizar sus instalaciones. “Los recintos deportivos, ya sean estadios abiertos de fútbol o locales cerrados, hasta hace muy poco se construían pensando en un único objetivo, que era el desarrollo de una determinada competición”, dice Carles Murillo, director académico del Máster en Dirección y Gestión Deportiva de la BSM de la Pompeu Fabra.

“Con el tiempo esto ha cambiado y en estos momentos las construcciones deportivas se piensan para que puedan ser aprovechadas de una manera mucho más amplia e integral”, dice Murillo. “El campo del Español, por ejemplo, es una construcción relativamente low cost pero está pensada para poder acoger cualquier tipo de acontecimiento”, continúa el profesor. 

De hecho, según el abogado Pedro José Contreras, el del entretenimiento en vivo “es un sector con mucha potencia para que los clubes puedan crecer”. Así lo afirmaba en el noveno encuentro LaLiga de Derecho al Deporte 2018-2019 recogida por Palco23

Allí, Contreras apuntó la posibilidad de que sean los clubes de fútbol los que se animen a explorar esta vía. Y les recomendó crear una filial específica que los permita también aprovechar las deducciones fiscales disponibles. Pero lo más habitual es que los clubes lleguen a un acuerdo con un promotor musical que se encarga de todo y paga el alquiler.

Federico Winer va aún más lejos. Él es profesor asociado en varias instituciones educativas, como la Universidad de Loughborough de Londres, la Pompeu Fabra de Barcelona y la Fundación Skolkovo de Moscú. “Cualquier estadio deportivo en Europa que tenga más de 25.000 asientos y no sea del 10% de clubes más poderosos de la competición tiene pérdidas”, afirma.

Winer argumenta que la mayoría de estos estadios se diseñaron hace mucho de tiempo, cuando había menos fuentes de entretenimiento. “Hoy los estadios ya no tienen que ser solo estadios, sino hubs de interconexionado del barrio en el que se insertan. No vas a vivir un partido de fútbol, sino que vas a vivir una experiencia”, defiende. 

Para él no es que los clubes dispongan de esta opción, sino que “es la única opción que tienen. Está claro que en el mundo de los deportes se mezclan dinero público y privado y esto hace que muchos estadios continúen abiertos. Porque si no fuera por el componente emocional, muchos de estos recintos ya estarían cerrados”, sentencia el profesor.

Sobre El Autor

Gerard De Josep

Periodista y filólogo. Ha sido corresponsal en Grecia, ha publicado un libro sobre Syriza y actualmente escribe desde Barcelona para varios medios culturales. En su pueblo natal, organizó durante cuatro años un pequeño festival de música.

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