Las ciudades son los escenarios del turismo musical. Es en ellas donde se concentran la mayoría de festivales. De ahí su protagonismo en el BIME Pro. La mesa de debate ‘La experiencia en las ciudades’, celebrada este miércoles, las ha puesto en el centro de la cuestión.

Moderada por Jordi Puy de Sound Diplomacy, ha contado con el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto (PNV); el director general de Turisme de Barcelona, Joan Torroella; y el director de Turismo de Madrid Destino, Miguel Sanz.

Aburto fue el encargado de abrir el turno y lo hizo poniendo en contexto la ciudad de Bilbao. “Hace 30 años BIME sería imposible, porque esta era básicamente una ciudad con fuerza industrial, pero esa industria pesada se vino abajo en muy poco tiempo, y ahí hubo un cambio”.

Con el Guggenheim como icono, la ciudad empezó a transformarse en una ciudad de servicios y, luego, en una “ciudad del conocimiento, con las industrias creativas adquiriendo un protagonismo especial”.

También Torroella habló de la transformación de Barcelona desde los Juegos Olímpicos del 92. “Ese tirón se aprovechó para hacer una estrategia de poner en valor todo lo que tenía la ciudad, y evidentemente la actividad musical era parte de su bagaje”.

Además, destacó que Barcelona ha tenido mucha proyección internacional gracias a dos festivales: Sónar y Primavera Sound. “A menudo nos plantemos qué deberíamos haber hecho si no hubiéramos tenido esa ayuda”.

En ese sentido, Sanz añadió que hasta hace cuatro años no habría tenido sentido contar con Madrid para una mesa de debate como esa, ya que la ciudad no tenía hasta entonces ningún gran festival, y eso siendo los principales consumidores de festivales.

Las ciudades a debate

“Lo que estamos aprendiendo de Barcelona y Bilbao es cómo propiciar ese fenómeno para ver cómo lo integramos, ya que no se puede disociar el modelo turístico del modelo de ciudad”, agregó Sanz.

Hoy son muchas las ciudades de Europa inmersas en un debate político y público sobre el turismo. “La cuestión es hasta qué punto el turismo que hemos estado recibiendo tiene unas consecuencias que tenemos que gestionar, porque ya no podemos aspirar a más. Ahora hay que metabolizarlo como parte de nuestro sistema”, expuso Torroella.

Para Madrid, la llegada de grandes festivales ha supuesto la creación de un nuevo producto turístico relevante. “Este julio ha sido el mejor de la historia para la ciudad, y eso con una tendencia turística a la baja”. La clave: el Orgulo LGTBI y el Mad Cool.

“De hecho no se trata tanto de si queremos más turismo, sino de cómo lo gestionamos. En Madrid, siempre ha habido un periodo valle, que es julio y agosto, y ahora estamos encontrando la manera”, continuó Sanz.

Como conclusión, el director de Turismo de Madrid Destino apuntó que la música tiene “un poder de transformación enorme para reforzar la cohesión de la ciudad. Lo que pretendemos es utilizarla para ayudar a implantar esos modelos de ciudad que son más vivibles, porque con el turismo empieza a haber problemas de convivencia”.

Sobre El Autor

Gerard De Josep

Periodista y filólogo. Ha sido corresponsal en Grecia, ha publicado un libro sobre Syriza y actualmente escribe desde Barcelona para varios medios culturales. En su pueblo natal, organizó durante cuatro años un pequeño festival de música.

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