Christina Rosenvinge atraviesa uno de los momentos de mayor apogeo de su carrera. Al Premio Nacional de Músicas Actuales 2018 se sumó poco después un Premio MIN de la industria independiente al mejor disco de pop por Un hombre rubio (2018), su último álbum. Ahora, en repaso a toda su carrera, habla con Apmusicales sobre Debut. Cuadernos y canciones, su debut en la escritura, y de su posible traslación al directo.

PREGUNTA: ¿Qué sientes ahora por tu primer disco en solitario, Que me parta un rayo?
CHRISTINA ROSENVINGE: En Sudamérica no sabes lo que son esas canciones. Fui a Bogotá hace dos años a un festival después de 20 años sin pasar por allí, canté Mil pedazos y me acompañaron miles de personas que se sabían la letra. Se me saltaron las lágrimas.

PREGUNTA: ¿Cómo vives esa fama? ¿Prefieres ser una artista de culto?
CHRISTINA ROSENVINGE: El tipo de artistas que me gustan son aquellos a los que tienes que perseguir, no los que van detrás del público para darles más de lo mismo.

PREGUNTA: ¿Qué te llevó a redactar el ensayo La palabra exacta sobre la composición de letras?
CHRISTINA ROSENVINGE: Busqué en montones de bibliotecas y librerías un libro de teoría de la escritura de letras. No digo que esto sea exhaustivo ni exacto, pero nace de la experiencia. Son cosas que los letristas aplicamos por conocimiento o por intuición. Pensaba que lo tenía que escribir para que la gente aprecie más las letras de las canciones.

PREGUNTA: En un momento dado dices que la música nace de la necesidad…
CHRISTINA ROSENVINGE: Pero la comodidad material no tiene que ver con la necesidad espiritual. En un país pobre con violencia, la música será alegre y festival para compensar la realidad de cada día. En uno acomodado como Canadá o Suecia habrá más preguntas existenciales sobre qué habrá más allá de esta vida aburrida. Hay una compensación siempre.

«Un comentario que escucho frecuentemente en vivo es: ‘No podía imaginar que tu concierto era así!'»

PREGUNTA: El libro descubre a una Christina necesariamente combativa en un mundo a menudo hosco con el artista…
CHRISTINA ROSENVINGE: La gente imagina nuestra vida como más fácil y pacífica. Ven el glamour de ir a tocar al estudio con tu guitarra en su estuche. No se pueden imaginar la odisea que hay detrás, desde conseguir el dinero para la grabación hasta que te secuestren el máster o que, en medio de la grabación, un motor de uno de los aviones del 11-S caiga encima del estudio y la grabación se interrumpa 6 meses. Y no lo he contado todo. Las grabaciones son como períodos de guerra, pasa de todo.

PREGUNTA: ¿Has sentido que se te ha frenado o marcado de alguna manera por ser mujer en este negocio?
CHRISTINA ROSENVINGE: En mi carrera me han afectado muchísimo los prejuicios. La gente tiene una idea de lo que tú tienes que hacer y no se quieren molestar en escucharte. Un comentario que escucho frecuentemente en vivo es: ‘No podía imaginar que tu concierto era así!’.

PREGUNTA: Lo digo porque te has distinguido como una de las principales voces feministas de la industria…
CHRISTINA ROSENVINGE: No soy la única, hay otras muchas, pero en este momento hay que hablar de feminismo en la música. Ahora hay mucha más conciencia, que está calando también en los hombres que toman decisiones. Eso se nota en medidas como la asociación de Mujeres en la Industria de la Música (MIM) y en carteles paritarios como el de Primavera Sound.

PREGUNTA: ¿Y qué echas de menos en este sentido?
CHRISTINA ROSENVINGE: Hay otros festivales que ignoran esta cuestion por completo. En lo que no veo cambio es en el hecho de que todas las decisiones las siguen tomando hombres que, muchas veces, no tienen sensibilidad para apreciar lo femenino, porque son hombres con prejuicios.

«En Nueva York se apostaba mucho más por el talento femenino»

PREGUNTA: Durante tu estancia en Nueva York, ¿apreciaste grandes diferencias de funcionamiento del negocio?
CHRISTINA ROSENVINGE: Están tres pasos por adelante, o lo estaban en ese momento. En todas las bandas había alguna mujer tocando, también había muchas más bookers y mánagers… y eso se traducía en apostar por el talento femenino mucho más.
En el mundo de la música, en los festivales por ejemplo, las bandas de hombres acaparan los grandes escenarios y ellas salen con guitarra acústico en un escenario secundario. Esto está generalizado. Hace 5 años era siempre así. Si no se potencia el talento femenino igual que el masculino, no se crean esos referentes.

PREGUNTA: ¿Volverás pronto a los escenarios?
CHRISTINA ROSENVINGE: Con este disco he tocado mucho y más que voy a tocar. Eso me hace muy feliz porque otros han dado lugar a giras más cortas que me dejaron muy insatisfecha.

PREGUNTA: ¿Has pensado trasladar el concepto de este libro a una nueva gira?
CHRISTINA ROSENVINGE: Sí, me apetece hacerlo, sobre todo por darle valor a canciones que pasaron desapercibidas en su momento y porque me gustaría que tuvieran una segunda vida. Ahora mismo estoy en eso.

 

 

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