Son millones los aviones que han aterrizado en las pistas españolas este año. La mayoría son vuelos comerciales que llevan a gente corriente, pero hay aeródromos que son pista de aterrizaje de los jets de los grandes artistas internacionales que están haciendo giras. Tras algunos años en los que bajaron la cantidad de conciertos porque algunas estrellas preferían no hacer parada en nuestro país por la crisis y la subida del IVA, finalmente la situación se ha normalizado y ya no es nada extraño que podamos disfrutar de las grandes voces del panorama mundial.

La mayoría de los profesionales del sector llegan a la misma conclusión: las cifras de asistencia y recaudación han sido excepcionales. Y esto, por supuesto, también incluye a los promotores que traen a los que llenan estadios y grandes recintos. Así, han sido doce meses en que ha habido de todo y para todos. Se ha podido sudar la camiseta con Bruno Mars, alzar los dedos con Iron Maiden y Metallica, sacar del armario aquella camiseta descolorida de Pink Floyd para ver a Roger Waters y bailar al son de los boleros y las rancheras de Luis Miguel.

Bautizos y bestias

Bruno Mars, el artista que más recauda en los conciertos según Forbes, vino y, como era de esperar, arrasó. De la mano de Doctor Music y Live Nation Madrid, aterrizó en Madrid y Barcelona por segundo año consecutivo y sólo repitió dos elementos: las ciudades y la rapidez con la que se vendieron las entradas. Lo demás fueron multiplicaciones. El Palau Sant Jordi transmutó en el Estadi Lluís Companys, y el Palacio de los Deportes en el Wanda Metropolitano. Además, España fue el único país europeo que acogió dos conciertos de la gira 24K magic este 2018 y el autor de ‘Just the way you are’ lo aprovechó para inaugurar el coliseo madrileño como recinto
para conciertos.

El hawaiano fue el encargado de dar el bautizo y Iron Maiden trajo a la bestia
desde los infiernos. En la gira Legacy of the Beast, los británicos se apuntaron un hito de la música heavy. Era su concierto más grande y ambicioso en 43 años de historia y estuvieron muy cerca de llenar ellos solos un gran estadio. La mayoría de cronistas destacan que el sonido del Wanda deja mucho que desear, pero las más de 52.000 camisetas negras que se congregaron para escuchar a la mítica banda no dejaron de vibrar ni un segundo con los himnos que los han convertido en mitos vivientes.

Ya sea heavy, rock o hard rock, se puede confirmar que el 2018 ha sido un año muy guitarrero en cuanto a giras. Al éxito de los londinenses, cabe añadir dos más. El primero, el de Guns N’Roses. El grupo de Los Ángeles ensordeció a 50.000 personas durante más de tres horas en el Estadi Olímpic Lluís Companys después de haber alcanzado el año anterior el segundo puesto. Y es que la ocasión lo valía: Axl Rose, Duff McKagan y Slash volvían a estar juntos tras 20 años. Y llegaban a España habiendo encontrado, con el reencuentro, una mina de oro: la gira que hicieron en 2017 se alzó como la cuarta más rentable de la historia.

Y el segundo, el de Metallica, que acumularon el mismo número de fans (50.000) en sus dos conciertos en el WiZink y uno en el Palau Sant Jordi en el mes de febrero. Los de San Francisco llevan décadas consagrados en el hall of fame de la música, pero este año ha sido especialmente bueno para ellos, ya que han recogido el Premio Polar, considerado el Nobel de la Música. Este galardón parece que les haya insuflado energía, porque han decidido prolongar sus actuales giras y atacar grandes estadios en 2019. Así pues, para este año, el recinto de Valdebebas y el Lluís Companys moverán las melenas a ritmo de himnos como ‘Master of puppets’ y ‘Enter Sandman’.

Otra de las leyendas que también disfruta de un Polar es Roger Waters. Los nostálgicos de Pink Floyd lo pudieron ver hasta en cuatro ocasiones en nuestro país, y además, su gira Us + them estuvo especialmente pensada para ellos. Aquellas melodías que revolucionaron la música en la década de los 70 y 80 llenaron, igual que sus fans, el WiZink y el Palau Sant Jordi en dos ocasiones. Además, puede que esos 58.000 espectadores fueran testimonios del fin de una época, ya que el mismo Roger Waters dejó entrever que podría ser una de sus últimas giras. El letrista de Pink Floyd lo avisó en Brisbane, Australia, donde dijo al público que “uno tiene que recordar que hay un fin para todo”.

Foto: Juanlu Vela

Solo hace falta echar un vistazo en los planteamientos de las giras de los artistas latinoamericanos para ver cómo difieren de los de habla inglesa. La disparidad principal se encuentra en la cantidad de conciertos que llevan a cabo en nuestro país. Shakira realizó cinco recitales, la que menos,
y ya fueron más que los cuatro de Roger Waters, el que hizo más entre los de habla no hispana. La otra diferencia es implícita en el número de conciertos: los latinoamericanos hacen más pero en recintos de menos capacidad. Por ejemplo, Iron Maiden acumularon 52.000 asistentes. Es la misma cifra que Morat, pero los colombianos necesitaron 20 fechas para ello.

Maricruz Laguna, directora de negocio de GTS, asegura que Morat es la banda iberoamericana del momento. Explica que su crecimiento sintetiza de un modo muy claro el cambio que se ha producido en la industria en los últimos años. “Han mejorado las alianzas entre promotores, pasando de ser competidores a socios. También se nota que hay una mayor implicación
de los artistas, que además participan de estas asociaciones”, agrega. Así, Morat han recorrido 13 países con más de 500.000 espectadores, recogiendo algunos premios y varios sold out, como en siete Auditorios Nacionales en México DF; y han colaborado con Juanes y Alejandro Fernández.

No hay duda de que se implican. Y, en ocasiones, como le pasó a Shakira, esto les pasa factura. A finales de 2017 tuvo que cancelar el inicio de El Dorado world tour por una hemorragia en las cuerdas vocales. Tras algunos meses que definió como los “más duros” de su vida, llegó a Madrid en julio. En los cinco recitales, la colombiana recogió un sold out en Barcelona y consiguió buenas cifras de asistencia después de siete años sin actuar en España.

Aún hay dos voces iberoamericanas más que llevan toda la vida triunfando. Ricky Martin lideró el ranking de giras en 2017 con conciertos por las grandes ciudades españolas. Visto el éxito, en 2018 optó por aterrizar en diez ciudades no tan acostumbradas a recibir estrellas. Así, Tarragona, Almería y Fuengirola vieron como, aunque que cambie la receta, él sigue subiéndose al pódium. La locura que desata el puertorriqueño allí donde va cuando está a punto de celebrar 20 años encima de los escenarios se debe, seguramente, a que siempre ha estado dispuesto a evolucionar y crecer para continuar en la cima de la música. Y, por último, Luis Miguel. El mexicano sabe que España es un territorio que tiene seducido. En sus ocho conciertos, recorrió 36 años de carrera ante el disfrute de un público que sabe perfectamente lo que va a ver, pero aún así no deja de encandilarlo.

Este texto, del periodista Roger Font, ha sido originalmente publicado como apertura de sección en el décimo aniversario del Anuario de la música en vivo

Sobre El Autor

APM

La Asociación de Promotores Musicales (APM) es la principal representante de la industria de la música en vivo en España. Sus socios representan al 80% de los promotores privados del país, y son los responsables de las principales giras nacionales e internacionales y festivales que se celebran.

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