Rock instrumental o Surf and Roll espeso. Así es la música de Durango 14, que acaban de publicar The Black Tope, un recopilatorio con lo mejor de sus tres anteriores discos. Pero, ojo, porque quizá no sonarían igual si Muse no hubiera existido. “El concierto en el WiZink Center de Madrid me impactó, pero siempre me han gustado mucho y me han ayudado a la hora de componer”, explica el guitarrista Ruri Grande.

En cambio, a Joe, el otro guitarrista, le impresiona Biffy Clyro, a quienes vio la última vez en La Riviera. “Son dioses, los nuevos putos dioses del rock. Además son una banda de amigos, no tienen ningún tipo de pose de rock. Me quedaba siempre a esperarles fuera de los conciertos. Son gente maravillosa, borrachos escoceses. Lo tienen todo.  Su música me llena mucho, me transmite mucho y en los conciertos me elevan a otra dimensión. Me parecen una banda que no se parecen en nada a Durango 14, pero alguna cosilla meto sin que se den cuenta. Su trabajo me parece digno de admirar”.

Pablo Valero, el bajista, se lo piensa más. Tras reflexionar unos segundos, apuesta por el concierto de Extremoduro en la Cubierta de Leganés, pero aclara que le impactó “en la época”, como mostrando cierta distancia. David, el saxofonista, prefiere destacar algo nacional de aquí y de ahora. “Me impactó mucho Julián Maeso y Mambo Jambo, mis dos grupos fetiche. Con los Mambo Jambo lo flipo cada vez que tocan por el show que hacen y cómo lo hacen”.

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