Hace 25 años asistió a la primera edición del Sónar. Desde el principio, Astrid Rousse ha visto crecer el proyecto de Advanced Music, la promotora del Sónar. Lleva, desde entonces, abriendo los nuevos frentes de la promotora y actualizando cada año los proyectos del festival. Ahora, es la cabeza del Sónar+D, la feria de la música del festival y nos comparte su carrera, el pasado y el futuro de uno de los festivales más influyentes.

¿Cómo es que llegaste al Sónar?

Estudié Publicidad y RRPP en la Autónoma. Fui al primer Sónar. Conocía a Enric Palau y Sergi Caballero porque son músicos y tenían una carrera en la escena electrónica del underground de Barcelona. Por aquel entonces éramos unos 20 y nos conocíamos todos. En el 97 me llamaron, trabajaba en una agencia de publicidad pero dije que sí. Me interesaba el Sónar, creía que tenía potencial y me llevaba muy bien con los tres directores. Fue un poco locura. La gente me preguntaba por qué había dejado ese puesto de trabajo tan bueno. Siempre me he dejado llevar por mi intuición.

¿Cómo fueron los primeros años?

Hice de todo: he sido runner, he dado acreditaciones, me he encargado de los artistas… He pasado por todos los puestos necesarios para hacer un festival, excepto la contratación de artistas. Antes íbamos en nuestros propios coches. Ahora se alquilan furgonetas, pero antes era en plan ¿tienes un coche para recoger a no sé quién en Sants mañana? Era muy intenso.

 

“Algo que no decimos mucho es la inspiración del nombre: SónaR+D= Reserch and Development”

 

Y, ahora, ¿a qué te dedicas?

Siempre he llevado los proyectos que se tenían que arrancar en la empresa. Soy bastante versátil, o más bien motivada. Me dan una idea y entiendo cómo se tiene que arrancar. Creo que me he especializado en esto a lo largo de los años. Estuve vinculada con el Sónar Pro, el inicio del Sónar+D, que era la feria discográfica y tecnológica donde estaban las tiendas y distribuidoras de discos. Ponían un stand y vendían. También estuve en el Sónar Kids, hace 6 o 7 años. Advanced Music ha funcionado como consultora de diferentes proyectos y eso lo llevaba también yo. Consultora de marcas que se querían acercar al trade marketing. Allí trabajamos con Adidas internacional, en un proyecto muy chulo que se llamaba Metropolitan Concert, que estaba en cinco ciudades: Londres, París, Nueva York, Barcelona, Milán. Viajé y aprendí muchísimo con los agentes internacionales. Todo ha ido fluyendo. Cuando no teníamos mucho trabajo, nos inventamos el Sónar Kids… cuando se acabó, sacamos el Sónar+D.

¿Cómo surge el proyecto del Sónar+D?

Sónar+D nació de la necesidad u oportunidad de juntar todos los apartados que tenía el festival y que no eran estrictamente musicales. Era algo que los directores tenían muy claro: sabían desde el principio que no querían un festival solo de músicos, sino que también querían al sector profesional. Así que el Sónar Pro, el SónarMática (todas las instalaciones multimedia) y el SónarCinema, (donde poníamos todos los documentales) se juntó en el Sónar+D. Sónar+D son las entrañas del festival, de donde salen las ideas. Algunos artistas acaban subiendo a un escenario para hacer un show, pero allí han trabajado DJ, productores, programadores… perfiles muy distintos de las industrias creativas que han encontrado un espacio en el Sónar+D. De hecho, algo que no decimos mucho es la inspiración del nombre: SónaR+D= Reserch and Development.

 

Astrid Rousse, directora de Sónar +D, en las oficinas de Advanced Music | Fotografía de Paula Pérez.

Astrid Rousse en las oficinas de Advanced Music | Fotografía de Paula Pérez

 

¿Ha sido así desde el inicio?

Cuando creas un proyecto, tienes unas expectativas muy grandes que no se logran en el primer intento. Es como ver a tu hijo crecer. Siempre le damos muchas vueltas a todo. Sónar ha querido ser un festival que esté fuera del área de confort. Somos nosotros los que hemos decidido no hacer un chill out, o quitar un escenario. Es algo que caracteriza mucho a Advanced Music, es una necesidad interna del equipo. Esta ha sido la sexta edición y creo que hemos conseguido el congreso que teníamos en mente desde el inicio. Hemos aprendido que nuestro valor añadido es la creatividad.

¿Qué aporta la creatividad a la tecnología o al mundo de los negocios?

Los tags de Sónar+D son creativity, technology and business porque sabemos que no somos una feria de cacharritos, quiero decir, no expondremos el último modelo de móvil. Y tampoco somos solo una feria de startups, donde ves cosas más de negocio. Pero sí que creemos que la mezcla entre todos estos sectores, que se está dando en la realidad es lo que está pasando en el mundo real, por ejemplo un dj que crea su propia startup de desarrollo de aplicaciones, y es lo que recoge el Sónar+D.

 

“Hemos aprendido que nuestro valor añadido es la creatividad”

 

¿A dónde se dirige el Sónar+D?

La idea que apunta más al futuro es el cómo lo que aprendemos en las industrias creativas y, por defecto, en la industria de la música se puede aplicar a otras industrias fuera de este contexto. Cada vez tenemos más personas de otros sectores que vienen a empaparse de la creatividad y la innovación. Hay gente de farmacéutica, de mil sectores, que necesitan una chispa. Y cada año lo conseguimos más.

¿Por ejemplo?

Este noviembre trabajamos con el hospital de la Vall D’Hebron, el director de innovación viene al Sónar y nos llamó para hacerles una propuesta de audio binaural. Nos pidió una pieza para que los médicos y profesionales del hospital la escuchen como protocolo antes de trabajar con los pacientes. El audio es lo que un paciente oye cuando llega a un hospital. Los médicos están muy acostumbrados a oír el pip-pip, y nosotros no. Entonces, hicimos una pieza junto con artistas cercanos al festival. Trabajamos con un audio que reproduce los sonidos que angustian al visitante para que así los que trabajan en el hospital se pusieran en la piel de sus pacientes. Los doctores lo tienen muy interiorizado y muchas veces no entienden cómo se siente un paciente al llegar al hospital. Ahora, cuando forman a sus profesionales, les hacen escuchar esta pieza. Esto surgió cuando el director de innovación vino a ver lo que poníamos en el Sónar+D. Aquí nació esta colaboración.

 

 

¿Cuál consideras que sea la tendencia de este tipo de encuentros profesionales?

Lo que más valora la gente cuando asiste a un evento es ponerle cara a la industria, humanizarla. La tecnología nos facilita un montón la vida, con el correo te escribes con miles de personas, pero no tienen cara. Por eso, el valor de los eventos es presencial, conocerte. Cruzar ideas y eso lo permiten formatos más pequeños. Creo que allí va la tendencia.

Tú eres la cabeza del Sónar+D, pero seguramente tienes un superteam. Cuéntanos un poco sobre el equipo que saca adelante el proyecto.

Pues, somos un equipo de mujeres. Y algo curioso es que casi todos nuestros nombres empiezan con ‘a’, así que nos llamamos el Equipo A. El equipo es muy flexible. Todo el año estoy yo y cada vez está más Andrea Faroppa, que lleva todo el tema de marcas. El resto del equipo se incorpora en épocas más altas. Por ejemplo, tenemos a José Luis de Vicente que no es una mujer ni tiene un nombre que empiece por ‘a’ jaja. Es el comisario principal. Él era colaborador de SónarMática y nos ayudó a reformular el Sónar+D cuando sentimos que el Sónar Pro ya se nos quedaba corto. También está Antònia Folguera, que también lleva temas de comisionado. Ángela Precht, que lleva los temas de comunicación; Arancha Bailo, producción; Marta Millet, temas de contenidos; Doris Obermair, marketing digital; Jordi Torrent, prensa y PR; y las súper becarias Laura Fernández y Lígia Torres.

 

“Ahora se alquilan furgonetas, pero antes era en plan ¿tienes un coche para recoger a no sé quién en Sants mañana? Era muy intenso”

 

¿Cómo funcionan los tiempo de organización?

Actualmente estamos sacando las conclusiones de esta edición. Analizamos lo que funciona y lo que no. Cuando estamos en un festival, en ese momento, estamos pensando en el siguiente. Vemos todo en caliente. Luego lo retomamos en septiembre para la siguiente edición.

¿Consideras que el Sónar+D va de acuerdo con las necesidades de la industria?

Tenemos una relación constante con la industria. En esta edición hablábamos con algunos de los referentes de la industria y cogemos el bite del sector para proponer ideas cara a la siguiente edición. Creo que de alguna manera se está la industria se está profesionalizando. En el aspecto del underground, pues antes éramos unos 20. Ahora hemos crecido. Nos da gusto ver que gente con la que hemos colaborado desde el principio va teniendo éxito. Nosotros mantenemos nuestra vocación de Sónar. Somos un radar, algo que capta el sonido, capta nuevas ideas, capta nuevos proyectos (aunque sean pequeños). Y esta vocación está intacta desde hace 25 años.

Sobre El Autor

Maca Arena

Gestora cultural de profesión y periodista por pasión

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