Kiko Veneno ha vuelto al mercado discográfico con su primer álbum en directo en 40 años de carrera, Doble vivo, en el que se presenta, por un lado, a solas con su guitarra; por otro, junto a la orquesta Cordes del Mon, en un concierto grabado en el Teatro Apolo de Barcelona.

PREGUNTA: ¿Por qué has tardado tanto en lanzarte a publicar un disco en directo?
RESPUESTA: Siempre he querido hacerlo. De hecho, hubo un intento con Puro veneno.

P: ¿Fue un reto organizar a 26 músicos en total para interpretar tus canciones?
R: La música no es nunca un reto, siempre es algo positivo. Complicado fue meter a tantas personas en un escenario tan pequeño.

P: ¿Por qué el Teatro Apolo de Barcelona?
R: Fue una iniciativa del Taller de Músics, que cada año ponen a la orquesta Cordes del Mon a experimentar con un músico. Para mí fue un placer. Ensayamos durante unos 4 días y luego pudimos tocar en un sitio que es emblemático donde los haya, con la cabeza de Pau Riba destacando en la marabunta.

P: ¿Qué significó para ti?
R: Yo lo viví como un reencuentro con la Barcelona de mi época hippy. Recordé la buena relación que tenía la ciudad con Sevilla como pioneros de la vanguardia musical, entre Pau Riba y Smash, la influencia mutua, que es una tradición preciosa que viene desde Lorca.

P: ¿Cuanto más mayor, más exigente con los espacios, o en España se toca donde se puede?
R: Se actúa donde se puede, vengo quejándome desde los tiempos de Échate un cantecito de hacer giras en frontones y palacios de deportes, con una acústica fatal, execrable; yo lo llamo el polisound (el sonido polideportivo), pero no podemos decir que no. Siempre que he podido, me he rebelado contra eso.

P: ¿Cuál es tu demanda en este sentido?
R: Está muy bien que haya palacios de ópera, pero deberíamos tener también auditorios funcionales para el rock y las músicas populares. Esta situación contribuye al declive musical y al elitismo, pero es que donde van los políticos de traje es a la ópera.

P: ¿Echas de menos a los políticos en los conciertos?
R: No, no echo de menos a ningún político en los conciertos.

P: ¿Cuáles son tus espacios favoritos para tocar?
R: La sala Apolo es uno de ellos, aunque para mí el sitio ideal es al aire libre y rodeado de árboles, en parques. Esos son los mejores, con el mejor sonido.

P: ¿Y los festivales?
R: Los festivales los llevo como puedo, unas veces te hacen más caso, en otros la gente va muy pasada y no te prestan mucha atención, pero como van como van, también se lo pasan muy bien.

P: Como admirador de Bob Dylan, ¿qué te parece ese festival definitivo, el Desert Trip, lleno de leyendas vivientes de la música? ¿Si se hiciese algo así en España, debería estar Kiko Veneno?
R: Por edad seguramente sí. De los dinosaurios me gustaría ver a Paco Ibáñez con Joan Manuel Serrat, a Miguel Ríos, a los Brincos…

P: Con la muerte de David Bowie, George Martin y Prince, ¿se está perdiendo un tipo de músico con misterio, vinculado casi al mito?
R: Se está perdiendo un tipo de músico vinculado a los instrumentos y a la música real, que se ha banalizado enormememente. Es cierto que el ordenador te permite samplear instrumentos y añadir creatividad sin saber usarlos. Esto ha dado lugar a gente como Daft Punk, pero a mí me gusta más el estilo antiguo, que no tiene profesores. ¿Las nuevas generaciones van a hacer samplers de los samplers? Se está agotando el camino de la vida a base de ambición y de ganar dinero.

La entrevista con Kiko Veneno se publicó en APMusicales.com el 5 de mayo de este mismo año, pero la hemos elegido para abrir una semana en la que recuperamos contenidos en el que los artistas hablan sobre el sector.

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