Berri Txarrak cierra en Madrid la gira de salas con la que han conmemorado 20 años de existencia y en la que, en vez de entregarse a la autocomplacencia, presentaron uno de sus álbumes más osados, Denbora Da Poligrafo Bakarra. Gorka Urbizu, el único miembro fundador que queda de esta ya veterana banda de rock nacional, habla con APMusicales ante su desembarco en La Riviera con todas las entradas agotadas desde hace un mes… cantando en euskera.

PREGUNTA: ¿Pensabais en vuestros inicios que llegaríais tan lejos cantando en euskera?
RESPUESTA: Lo que hemos constatado es que la música es universal y que no depende tanto de la lengua. De hecho, hay pocas bandas españolas que canten en inglés y que hayan triunfado en un país anglosajón.

P: En los II Premios Fest, coorganizados por APM, recibisteis al premio al mejor directo nacional. ¿A qué lo achacáis?
R: No creemos que haya mejores y peores, pero es cierto que llevamos cerca de mil conciertos a la espalda y una de nuestras canciones resume la filosofía del grupo: “La pasión es el mínimo exigible”.

P: ¿Qué os ha reportado la música y qué le habéis dado vosotros a ella?
R: Hay otro tema que dice: “Con la determinación del más valiente de los cobardes”. Yo personalmente soy muy introvertido, pero la música me ha servido para mirar por encima de la valla e ir más allá. Otras bandas no tienen esa determinación.

“La música me ha servido para mirar por encima de la valla”

P: Vuestra inquietud quedó de manifiesto en el último álbum, con tres discos, con tres productores diferentes. ¿Es fácil reinventarse con 20 años de historia?
R: No, no es fácil seguir haciendo cosas nuevas, primero porque te debes a una personalidad, pero si parte de esa personalidad es precisamente dar volantazos… Nosotros, por ejemplo, venimos de sonidos duros, como banda de metal.

P: ¿Y os reconocéis ahora en aquellos discos del principio?
R: No me gustan los grupos que reniegan de su pasado. Yo simplemente lo veo como una foto antigua y veo que ha habido una evolución. Ahora me excitan más otros sonidos.

P: ¿Qué os parece ser ahora considerados como una influencia por grupos más jóvenes, como La M.O.D.A.?
R: Es una responsabilidad y un reconocimiento. Yo mismo me veo como fan de otras bandas y sé que hay gente que se ha comprado guitarras porque han escuchado a Berri Txarrak. Esa cadena es importante que se mantenga.

“Sé que hay gente que se ha comprado guitarras porque han escuchado a Berri Txarrak”

P: ¿Veis renovación en el panorama musical?
R: Me parece muy triste que triunfen los grupos tributo, porque hacen tapón para las bandas emergentes que están haciendo cosas buenas y que serán grandes en algún momento si se les permite.

P: ¿El mejor momento de estos años?
R: Haber podido trabajar con mis propias canciones con productores que son referencia y parte crucial de la historia del rock, algo que podré contar a mis nietos, o llenar La Riviera, después de ver tantos bolos allí, haciendo sold out un mes antes. Es un hito.

P: ¿Y el peor?
R: Fue en la gira de Payola, cuando Aitor, mi hermano musical después de 17 años juntos, además de fundador y batería original del grupo, decidió abandonar. Le entendía y no lo entendía, sobre todo por el cansancio, porque esta es una banda con velocidad de crucero. Igual tocábamos en Europa, volvíamos y nos íbamos a Japón… Fueron una época dura, con cerca de 200 conciertos y no lo volvería hacer así.

“No nos obsesionamos con que los conciertos suenen como los discos”

P: Decís que no tenéis un gran hit. ¿Pero cuál es para vosotros una gran canción?
R: Oreka, porque estaba en el disco fetiche del grupo, cuando pasamos a ser un trío, y porque es una canción muy sencilla pero que hoy sigue funcionando igual de bien.

P: ¿Por qué nunca reemplazasteis al guitarrista Aitor Oreja cuando abandonó el grupo?
R: Fue una decisión fácil pero no cómoda, porque tuvimos que amoldar todo el repertorio, y ya teníamos cuatro discos, al formato de trío. Desde luego no fue cómodo para mí, que tenía que cantar y tocar la guitarra. No sé muy bien cómo lo hice, pero como músicos nos vino bien, porque nos enseñó a construir canciones con los mínimos elementos posibles. En directo creo que no se resiente y tampoco nos hemos obsesionado con que los conciertos suenen como los discos.

Tras el final de su gira de salas, Berri Txarrak ofrecerá más conciertos en la temporada de festivales. Estarán el 2 de junio en el Primavera Sound de Barcelona, el 5 de julio en el WeekendBeach Festival de Torre del Mar (Málaga) y el 7 de ese mes en Alterna Festival, en El Bonillo (Albacete).

 

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